Jesús Calma La Tempestad: 4 Aspectos Importantes A Considerar.

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Una tormenta en el mar es algo bien impresionante. Pero hay tormentas que azotan a la vida de toda persona que son tan impresionantes como la encontrada en el mar donde se encontraba Jesús y sus discípulos. Pues en ese mar Él demostró su poder, Jesús calma la tempestad para dar una lección de fe a sus discípulos.

(Marcos 4:35-41)”Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” 

¿Que significa tempestad?

En el griego original la palabra que se usa para describir la tempestad es seismós (σεισμός) de la cual proviene la palabra sismo, cuando nos referimos a un terremoto. También encontramos que la palabra grande, para referirse a las olas, proviene del adjetivo griego mégas (μέγας), lo cual sugiere algo agrandado un millón de veces. Por tanto, podemos entender la magnitud de aquella tormenta, la cual de manera súbita se había presentado con fuertes vientos estrepitosos y hacían que se levantaran olas gigantescas que parecía que la barca se iba a hundir.

Por ello Mateo señala que las olas cubrían la barca, mientras que Marcos y Lucas agregan que parecía que la barca iba a ser hundida: (Marcos 4:37)“Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba”,

En el libro del profeta Jonás encontramos otra historia de marineros que se vieron atrapados por una terrible tormenta: (Jonás 1:4-5, 13)“Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir… Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos.”

Que significa Jesús calma la tempestad.

Posiblemente, los discípulos como los marineros de la historia de Jonás lucharon por estabilizar la nave, no olvidemos que la mayoría de ellos eran pescadores experimentados criados en el mar, pero tan grande era la tormenta que sus esfuerzos fracasaron. Curiosamente podríamos encontrar un paralelo con la historia de Job, donde los marineros al verse afligidos lucharon por que la nave no se hundía mientras que Jonás dormía. Igualmente la escritura dice que Jesús dormía: pero él dormía. Entonces los discípulos entraron en gran pánico.

En Mateo dice que los discípulos clamaron: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Marcos dice que ellos gritaban: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Mientras que Lucas dice que ellos diciendo: “¡Maestro, Maestro, que perecemos!”, (Lucas 8:24). Sea como sea, debió haber un sinfín de gritos clamando ayuda a Jesús, a tal punto que lo interrumpieron de su sueño.

Jesús calma la tempestad

(Mateo 8:23-27)“Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? ”.

Curiosamente, mientras ocurría esta gran caos donde los discípulos pensaban que el fin había llegado, nuestro Señor Jesús estaba dormido en la popa de la barca. “Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal”, (Marcos 4:38). El tiempo usado en el original describe a Jesús pacíficamente dormido. Esto nos ofrece un lindo cuadro que contrasta con la escena de los abatidos discípulos. Había trabajado arduamente y estaba muy cansado, ya que no olvidemos de que Él es hombre perfecto. Además, no le era difícil quedarse profundamente dormido, porque su confianza en el Padre celestial no vacilaba. Ni el rugido del viento ni la embestida de las olas y ni siquiera el balanceo brusco y continuo del barco pudo despertarlo.

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Esto es un verdadero ejemplo de que cuando tenemos fe la paz nos acompaña aun en medio de las peores situaciones.

En la historia de Jonás los marineros despiertan a Jonás y al echar suertes se dan cuenta que la tormenta se debía a la presencia del profeta en su barco y fue allí donde les declaro que huía del Señor y ellos le preguntaron que podían hacer para remediar la situación: “Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros”, (Jonás 1:11-12).

Sin embargo, esta opción no les pareció bien a los marineros por lo que decidieron seguir combatiendo con sus propias fuerzas: (Jonás 1:13)“Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos”.

Muchas personas son como estos marineros, a los cuales cuando se les ofrece el camino de salvación deciden seguir esforzándose por resolver sus problemas por sus propias fuerzas, aun en las peores situaciones de su vida. Finalmente los marineros se dieron cuenta que no tenían otra opción que obedecer la palabra del profeta y así hicieron: “Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor”, (Jonás 1:14-15). Podemos ver como el sacrificio de un hombre salvo la vida de todos los marineros. Así el sacrificio de Cristo salva las nuestras y nos da la victoria sobre todos nuestros problemas.

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Volviendo a nuestra historia original vemos que Jesús es despertado de su sueño, y entonces los reprendió por su falta de fe: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Anteriormente sus discípulos había presenciado las sanidades que Jesús había realizado, pero el temor se apodero de ellos.

El temor los hizo entrar en pánico y perdieron la calma. También no podemos decir que perdieron su fe totalmente ya que al buscar a Jesús y despertarlo para que los salvara expresaban su confianza en que realmente los podría ayudar, y por ello Jesús les dice hombres de poca fe. Las palabras poca fe, en el griego original provienen de una sola expresión, oligópistos (ὀλιγόπιστος) y denotan una falta de confianza. La palabra temer se traduce del adjetivo deilós (δειλός), que también puede traducirse como cobarde.

Esto nos muestra que la fe requiere valentía, confiar en Dios implica no dejarse aterrorizar por las dificultades o pruebas de la vida y nuestra firme confianza en la providencia del Señor, traerá sobre nosotros la paz de Dios aun en medio de las peores situaciones. Como cristianos todos vamos a atravesar terribles tormentas en la vida las cuales amenazaran destruirnos, pero es importante no dejarnos intimidar por ellas. Nuestra confianza debe ser firme, nuestra fe debe prevalecer creyendo que Dios realizara el milagro a favor de nuestros y Jesús clama la tempestad que esta atacando nuestras vidas.

Este pasaje demuestra que Jesús calma la tempestad y a continuación le presentamos 4 aspectos importantes que debes saber sobre lo que vivieron los discípulos y Jesús en la barca.

1. “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”

Cuando la tormenta se desencadenó con toda su furia, aquellos hombres llegaron a angustiarse; se sentían como juguetes de la tempestad y en serio peligro de morir ahogados. Recordemos que al menos cuatro de los apóstoles que iban en esa barca eran pescadores que conocían desde su juventud el mar de Galilea y sus tormentas. Esto nos enseña varias cosas:
1.El Señor puso a prueba su fe en el ámbito de su vida cotidiana.

2. Las tribulaciones y pruebas de la vida nos muestran nuestra inutilidad e incapacidad aun en aquello que pensamos “dominar” bien.

3.  Finalmente estas situaciones nos quitan todo orgullo y autosuficiencia y sirven para atraernos al trono de la gracia.

 Por otro lado, mientras ellos luchaban con la tempestad para controlar la barca, el Señor estaba durmiendo. A ellos esto les pareció una actitud un tanto irresponsable, así que le despertaron de forma brusca en medio de acusaciones. Ellos debían estar pensado: “¿cómo puedes estar durmiendo tan tranquilo en medio de la tempestad? Despiértate y ayúdanos”. Algunas veces nosotros también atravesamos por situaciones difíciles y tenemos la impresión de que Dios no se interesa por nuestras dificultades, que no contesta a nuestras oraciones. Y casi tenemos la tentación de pensar como Elías les dijo a los profetas de Baal, “¿no estará dormido vuestro dios?” (1 Reyes 18:27). 

Pero es interesante como Pedro entendió y enseñó lo que aprendió en esta y en otras muchas ocasiones: (1 Pedro 5:7)”Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

2. “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”

Parece un poco extraña una pregunta así a unos hombres que estaban en peligro de perder sus propias vidas. ¿Cómo no iban a estar atemorizados? Por supuesto, el temor de los discípulos era natural e instintivo; ¿pero dónde estaba su fe? El Señor puso el dedo en la llaga con su pregunta: “¿Cómo no tenéis fe?”. El mayor peligro no era el viento o las olas sino la evidente incredulidad de los discípulos. Y así el Señor indicó algo que ocurre con mucha frecuencia: nuestros mayores problemas están en nosotros, no en nuestro entorno.

El Señor esperaba que después de tantas manifestaciones de poder como habían visto de él, ya deberían haber sabido que el barco donde iba el Maestro no podía hundirse. El Señor lo había dicho al comenzar la travesía: “pasemos al otro lado”. Esto tendría que haber sido una garantía para ellos. Pero el problema fue que se dejaron llevar por sus sentimientos y emociones en lugar de la palabra del Señor (una tendencia realmente frecuente en el cristianismo de nuestros días).

3. “¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?”

Pero aun había otra cosa que debían aprender: el hombre que dormía sobre el cabezal era nada menos que Dios manifestado en carne. Cuando se levantó, con una autoridad natural, mandó al viento furioso y al mar embravecido que callaran e inmediatamente se hizo grande bonanza.

Seguramente ellos recordarían las palabras del salmista: (Sal 89:8-9) “Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas”.

Este incidente abrió los ojos y las mentes de los discípulos a la majestad de Jesús. Intuyeron que estaban en la presencia de Dios, pero sus mentes no podían entenderlo con facilidad; ¿cómo podían pensar que Jesús, que hacía un momento dormía agotado en la popa de la barca, era el eterno Dios? Así que, cuando la tempestad se calmó, nuevamente volvieron a tener temor, pero en esta ocasión ya no era por las olas del mar embravecido, sino por la majestad divina de Cristo.

4. “Reprendió al viento”

El Señor no se presentó como los demás profetas que oraban a Dios para que se dignara dominar los elementos adversos, sino que intervino como si fuera Dios. Algunos han notado que las palabras que usó en este caso fueron exactamente las mismas con las que reprendió al demonio que le había interrumpido en la sinagoga de Capernaum (Marcos 1:25).

Jesús calma la tempestad

Vivimos en un mundo que es letalmente hostil a la vida humana por causa de la caída, y sólo el hecho de que Cristo sea su sustentador (Hechos 1:3) hace posible su supervivencia. Nuestro planeta es escenario constantemente de huracanes, tempestades, terremotos, sunamis, sequía, aludes, rayos, volcanes, fuego, frío, epidemias, virus, y todos ellos de vez en cuando amenazan y destruyen la vida. Pero el evangelio de Jesucristo es el anuncio de la liberación de todo aquello que amenaza a la existencia humana.

La importancia de la lección

Y tenemos aquí una lección muy importante que debemos aprender: el hecho de estar andando fielmente en los caminos del Señor no nos librará de atravesar por las tormentas y tempestades de la vida. El Señor no promete continuos tiempos de bonanza a los suyos, ni que seamos librados siempre de experiencias amargas o de peligro. Pero de lo que sí podemos tener seguridad en estas circunstancias, es de dos cosas: Que el Señor estará con nosotros durante todo el camino. Y de que nada podrá impedir que lleguemos “al otro lado”.

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Alexandra Bolivar
Seguidora de Jesús… Me encanta compartir todo lo que identifica a Dios como creador de los Cielos y la Tierra; y sobre todo lo que realmente edifique a las personas. Agradecida con él por permitirme hacer lo que me gusta escribir para Ustedes… “Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa. Romanos 1:20”

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