Parábola De Los Viñadores Homicidas: Anuncio De La Muerte Del Hijo De Dios

La parábola de los viñadores homicidas es un relato que Jesús compartió con sus seguidores, en el que confronta a sus adversarios de la época, anunciando su destino en manos de ellos, y de cómo estaban rechazando al Hijo de Dios, profanando los mandatos dejada por el Padre Celestial.

Parábola de los viñadores homicidas

Dentro de la biblia esta parábola es relatada en 3 libros del evangelio, Mateo, Marcos y Lucas. Jesús haciendo demostración del dominio en la Palabra usaba las analogías como forma de relato, para el mejor entendimiento de sus oyentes.

Analogías de la Viña

En este caso Jesús utiliza la viña como analogía al reino de Dios, pues los judíos estaban familiarizados con este espacio. Y de la siguiente forma la relata:

“Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó del vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos viñadores, y se fue lejos” (Mateo 21: 33)

Parábola de los viñadores homicidasUn Padre

En esta época los padres se encargaban de preparar el lugar de trabajo, que produciría el sustento familiar. Ellos eran los responsables en dejar el espacio apresto, para desatar los frutos deseados.

Jesús en este caso cuando habla del padre se está refiriendo a Dios, como ese padre, que se preocupa en tener un espacio para el bienestar de sus hijos. Aquel que mira la tierra y la prepara para su disfrute.

La Viña

La viña en el contexto judío era un sitio para dar frutos, pero en este caso Jesús lo relacionó al reino de Dios representada a la nación de Israel, al pueblo de Dios en el que las bendiciones y privilegios sobreabundarían.

Cuando habla que “plantó la viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre” se representa a que la viña era un lugar que Dios con sus manos tomó, es decir apartó ese terreno en el mejor lugar, lo abonó para que de allí surgieran frutos de bonanza.

El Cerco

Era la estructura fuerte, el muro de protección de la tierra, para que nada la fuese a profanar. Jesús en este sentido asemeja el cerco a los mandatos entregados por Dios, que los protegía y los alejaba de las malas costumbres de la sociedad de la época.

El Lagar

Era el espacio donde se preparaba el fruto de la vid, en el que se exprimía la fruta y salía el jugo deseado. Eso se relaciona a cada uno de las situaciones que vivían como pueblo, en el que sus acciones darían de qué fruto eran hechos.

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La Torre

Era la atalaya o lugar de vigilancia, donde tenía la mejor vista de toda la tierra, y podría avisar de cualquier peligro o asechanzas de los enemigos.

Jesús prosiguiendo el relato en este versículo, da un dato muy importante, que le dará el sentido a toda la historia “y la arrendó a unos viñadores, y se fue lejos”

El padre teniendo labores que hacer fuera de su tierra, determinó dejar a unos viñadores que trabajasen la tierra, y le dieran el crecimiento al fruto que él había preparado.

Los Viñadores

Es importante analizar la confianza que tuvo este padre en dejar su viña en manos de estos trabajadores, y fuesen los encargados en dar crecimiento a su tierra.

Esos viñadores a los que Jesús refiere son los líderes de la nación de Israel, los fariseos, sacerdotes, escribas, ancianos, que eran encargados de preparar la tierra dada por Dios.

Los Viñadores muestran su verdadera intención

Jesús captando la atención de sus oyentes, por esa semejanza a una actividad común del pueblo judío, continúa su relato develando el comportamiento de dichos viñadores.

“Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Más los labradores, tomando a los siervos a unos golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera” (Mateo 21: 34-36)

Los frutos

La tierra abonada llevaba un proceso de germinación, crecimiento que evocaba a un fruto listo, para recogerse “se acercó el tiempo de los frutos” ese padre conociendo la tierra, sabía que era una buena cosecha la que recibiría, y no la dejaría perder.

El fruto se relaciona a la obediencia, al amor de los mandatos de Dios, a la santidad, frutos tangibles a cumplir la voluntad del Padre Celestial. Estos frutos eran los que deseaba ver plegada en toda esa viña (Nación de Israel).

Pero estos administradores se negaron, en hacer entrega de estos frutos y mostraron lo oculto de su corazón, ya que se habían pervertido por la avaricia, pues veían que era un lugar con muchos beneficios, y esa comodidad la lucharían.

Los siervos

“Envió sus siervos” Los siervos eran personas de confianza del padre, a quienes el les daba instrucciones, y ellos cumplían. Estos siervos al que describe Jesús eran los profetas, quienes eran el vínculo que tenía Dios, para comunicarse con su nación.

Ese contacto del Padre Celestial con su pueblo, lo hacía a través de ellos, quienes sufrieron el desprecio y maltrato de los líderes de la nación, que se oponían a sus visitas.

Hay que resaltar este punto: “Envió de nuevo otros siervos” este hombre demuestra paciencia, pues fueron varias ocasiones que los envió, y sobretodo se negó a que se quedasen con esos frutos.

Con mucha frecuencia Dios envió a sus profetas a la nación de Israel, tenía misericordia de su pueblo, del que anhelaba recibir los frutos esperados. Pero, en cambio fueron golpeados e ignorados por los líderes, quienes se negaron a escuchar su petición.

Jesús siendo más ilustrativo y viendo la atención prestada a su relato continúa diciendo:

“Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron”(Mateo 21: 37-39)

El hijo

Este padre lleno de paciencia ante unos labradores intransigentes, prosiguió en el empeño de buscar ese fruto deseado: “les envió su hijo” una figura de autoridad, para que desistieran de su actitud incorrecta.

Sin embargo, despertaron su lado más ambicioso e iracundo “cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron” hecho que revela cómo una persona puede perder la compasión por el poder.

Hay un detalle que resaltar en la actitud de los viñadores al ver al hijo llegar a la viña, y es el siguiente punto: temían a que no pudiesen adueñarse del lugar, mientras el heredero de la viña permaneciera vivo, por lo que deciden matarlo.

Jesús revela lo que estaba viviendo en ese momento en Israel, pues él era ese hijo del que habla la parábola. Dios al ver que no escuchaban a sus profetas, lo envió para buscar ese fruto de amor hacia Él, y recibió el rechazo y persecución de los líderes religiosos de Israel, para matarlo.

Si se analiza la conducta de los líderes de Israel para el tiempo de Jesús, era la misma que tenían estos viñadores, pues veían a Jesús como la piedra en el camino, y si él seguía llevando las enseñanzas no podrían mantener el control de toda la nación.

Quitarles el poder a los Viñadores Homicidas

Jesús buscando confrontar a sus detractores apela a hacerles una pregunta:

“Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos viñadores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia y arrendará su viña a otros viñadores, que le paguen el fruto a su tiempo”(Mateo 21: 40-41)

Dicho eso Jesús logra llegar a donde quería: reflejar a los líderes de la nación como esos viñadores homicidas.

Aprovechando ese símil hecho Jesús revela el mensaje de lo que el Padre Celestial haría, con aquellos que no dieran fruto en su viña:

“Jesús les dijo: ¿Nunca leíste en las escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de Él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará”(Mateo 21: 42-44)

Cuando Jesús habla de la piedra desechada, confirma que era él, quien había sido despreciado por los edificadores de la nación, que en este caso eran los fariseos. Pero el Padre lo exaltaría colocándolo en la cima de una nueva Nación, que construiría y producirían los frutos anhelados.

Estos líderes religiosos seguían la tradición que arrastraban desde los años antiguos, en el que Dios se les había manifestado, pero era rechazado, produciendo en ellos el castigo por la desobediencia.

Por lo que Jesús les recuerda que Dios es un Padre que puede reprender, cuando alguien actúa de manera incorrecta, y en este caso los líderes buscaban sus beneficios y no el bienestar de la nación.

Provocando, además, ser despojados de los beneficios que tenían, “el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de Él” con esto se aprende algo valioso: hacer la voluntad de Dios y dar el fruto esperado, te lleva a obtener el reino de Dios.

Por otra parte, describe el valor que debían dar a esa piedra rechazada (Jesús)“Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará”.

En pocas palabras se afirma que Jesús es el único camino a la salvación, quién no creyera en Él no podría recibir el reino de los cielos, pues no daría el fruto deseado, recibiendo así el juicio de Dios.

Esta parábola culmina con un rostro molesto de los líderes religiosos de la época, que habían sido reflejados en este relato.

“Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.” (Mateo 21: 45-46)

Aunque Jesús no los menciona, la intención y las analogías hablaban de los religiosos, y su actitud los delató.

Ser Homicida siendo Creyente en el Hijo de Dios

Los oponentes al llamado que hace Jesús no son los únicos viñadores homicidas, un creyente en Jesús también lo puede ser, al desviar su mirada a los placeres, derrumbando el cerco (Palabra de Dios),que lo protege de el mundo pagano, alejándose de la visión del Padre, y dándole mal uso al lugar de asignación.

La parábola de los viñadores homicidas, no aplica, solamente, a la época donde vivió Jesús, pues muchos creyentes disfrutan de todos los beneficios que es estar en la “Viña del Señor” pero su comportamiento es fariseista, siendo desobedientes, pecadores, aborrecedores de la piedad, destruyendo la confianza al Padre.

Jesús alerta en ejercer una buena mayordomía, y dar frutos de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, fe, mansedumbre, templanza”(Gálatas 5: 22-23) con el que demostrarán ser dirigidos por el Espíritu Santo, y convertirse en merecedores del Reino de Dios.

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