Parábola De La Casa Sobre La Roca: Dos Tipos De Creyentes

Entre las parábolas narradas por Jesús se encuentra la Parábola de la casa sobre la Roca o la de los Dos Cimientos, en ella Jesús viene a mostrar los dos tipos de creyentes que pueden existir. Aquellos que son oidores de la Palabra, únicamente, y aquellos que oyen y accionan, en pro de tener una vida más saludable, espiritualmente.

La representación que hace Jesús es desarrollando la acción de la construcción, otra actividad característica de la época en que es narrada. Haciendo el uso simbólico y la exclamación directa del uso apropiado de la enseñanza de la Palabra de Dios.

Parábola De La Casa Sobre La RocaContextualizando la Parábola

Hay que conocer lo previo que sucedió antes de narrar esta parábola y de esa forma comprender el énfasis que Jesús le da, pues se dio luego que Jesús narra su famoso Sermón del Monte y las Bienaventuranzas (Mateo 5 1: 12).

También, luego explica la importancia de llevar a la obra su palabra, para ser la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5: 13- 16).

Al igual que otras enseñanzas como el cumplimiento de la ley desde el corazón lleno de amor, donde al llenarla de religiosidad negaba la verdadera la ley implantada (Mateo 5: 17-48; 6: 1-15).

Asimismo, la importancia que tiene el ejercicio de trabajar en la obra del Señor y mantenerse en comunión con el Padre, elevando la confianza a Dios como el proveedor de sus vidas (Mateo 6: 22-34).

Y por último, mostrando los dos caminos: la puerta estrecha y la ancha, en la que enfatiza al creyente en tomar la que los lleva a la salvación. Siendo muy directo con estas palabras:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos sino el que hace la voluntad del Padre que está en los cielos” (Mateo 7: 21)

Jesús quería que sus palabras llegaran a lo más profundo de los corazones, haciéndolos tener un arrepentimiento genuino, y que sus vidas fuesen transformadas por completo.

Por lo que luego de cada una de estas enseñanzas, narra esta parábola, que dice lo siguiente:

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“Cualquiera pues que me oye estás palabras, y las haces le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina. Porque le enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7: 24-29).

Proceso de construcción de una casa

Jesús habla en la parábola de dos hombres que están construyendo una casa, a uno lo llama prudente y al otro insensato, cada uno tiene una técnica para construir, uno decide hacerla sobre una base o cimiento rocoso y el otro determina su base en la arena.

El primer hombre pensando en la solidez de la base de su casa, cava muy profundo hasta encontrar el terreno firme y rocoso, para de esa forma construir sus cimientos y levantar su hogar.

El segundo por el contrario, desea terminar rápido la construcción, por lo que no se esfuerza en hacerla en una base sólida, sino que la hace en la arena sin profundizar las bases.

A la llegada de la temporada de lluvias ambas casas son golpeadas por las aguas, y la casa del segundo es destruida, sufriendo las consecuencias de la imprudencia en no consolidar las bases de su casa. A diferencia del hombre que dispuso de su tiempo, en cavar hasta tener una base fuerte, que se mantuvo de pie.

De ello se aprende que las cosas hechas sin esmero, sin amor, sin previsión caerán al piso, por no tener cimientos fuertes. Y las cosas hechas con fundamentos son las que se mantienen firmes, e inconmovible.

Aspecto Espiritual de la Parábola

Lo primero que hay que analizar en esta parábola, es que Jesús dice: “Cualquiera, pues que me oye estas palabras” refiriéndose a todas las enseñanzas previas dadas por el a sus oyentes.

Y cuando afirma que cualquiera, es a todos, no un grupo específico, hablando de lo inclusivo que era su discurso. Y en especial en los creyentes de la Palabra.

Construcción de la casa sobre la Roca

Continuando con el relato, Jesús representa al primer tipo de creyente, que se puede encontrar en el camino de Dios, narrado de la siguiente forma:

“y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7: 24-25)

Hacer

“Y las hace” llevar a la acción, que era lo que recalcaba en su discurso, en ser hacedores de la Palabra. Que cada una de las enseñanzas pudiesen transformar sus vidas, a través de la acción continua.

El hombre prudente

“le compararé a un hombre prudente” a referencia que hace Jesús es de un creyente de la Palabra de Dios, que la tiene como forma de vida. Que estudia la Biblia, hace obra de ella, está en constante oración, construyendo una habitación espiritual llena de los frutos del Espíritu:

amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”(Gálatas 5: 22-23)

Este hombre prudente profundiza en el conocimiento de Dios, no se conforma en lo poco que puede recibir en la congregación o iglesia, buscan cada día más:

“se deleita en la ley del Señor, y de día y de noche medita en ella. Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos; llegado el momento da su fruto; y sus hojas no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1: 2-3)

Este creyente se detiene en meditar en quién es Dios en su vida, y le demuestra a través de la acción el valor que le da. Se entrega en obtener y experimentar la presencia de Dios, en todo lo que hace. Asimismo, examina sus pensamientos y motivaciones de cómo actuar correctamente delante de Dios.

Y un punto importante es que el creyente sensato discierne las cosas que son de Dios y las que no lo son. Esto es producto de la dirección del Espíritu Santo y su constante comunión con el Padre Celestial que lo hace afrontar las cosas de una manera sabia.

Edificar la casa sobre la Roca

“edificó su casa sobre la roca” cuando habla de edificar, es construir tomar el tiempo en preparar un lugar, ensamblar las partes, en este caso habla de cómo el creyente se prepara en el conocimiento de Dios, del tiempo dedicado a construir sus relación con Él. Y en el que pueda levantar bases sólidas.

Cuando habla de casa, se refiere al creyente, que en su vida diaria está formando y construyendo una casa espiritual, dentro de sí, siendo un lugar donde reposa la presencia de Dios. “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?”(1ra Corintios 3: 16)

La Roca se refiere a Jesús y su Palabra, la que viene a sostener al creyente. “Mi Dios, y la roca de mi salvación”(Salmos 89: 26) “El solamente es mi roca y mi salvación…”(Salmos 62: 2) el fundamento en la vida del creyente es esa roca que viene a transformar su vida:

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”(1ra Corintios 3: 11)

La lluvia y vientos azotan la casa

“Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”

Asumiendo que el hombre prudente es el que está afirmado en la Palabra de Dios, no está excepto de tener problemas, vivir situaciones difíciles, enfermedades o algún sufrimiento, producto del mundo que lo rodea,.

Ser golpeado de alguna forma en su estabilidad emocional y espiritual. Pero ante dichas situaciones su actitud al afrontarlas es firme, no desmayan en la fe, pues su cimiento está consolidado en Dios, no son destruidos ni abatidos.

Construcción de la casa sobre la arena

Prosiguiendo con la parábola Jesús se refiere al otro tipo de creyente, y lo explica de la siguiente forma:

“y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”(Mateo 7: 26-27)

No hacer

“y no las hace” Jesús está hablando de aquellos creyentes que escuchando su enseñanza no actúan. Aquellos que asisten a las Iglesias, escuchan el mensaje y no hacen nada para mejorar sus vidas.

El hombre insensato

El hombre insensato es aquel que no tiene deseos de conocer a Dios, y sus promesas. Es aquel que lee la Biblia, ora, puede asistir a la iglesia, pero su corazón está lejos de Él.

Es el que se preocupa en tener una buena apariencia, vestir bien, estar perfumado, tener un físico agradable. Está en la iglesia sentado en la primera filas, pero no adora, es un tempano de hielo, su cuerpo está en la iglesia, pero su corazón está desviado a las pasiones del mundo.

Este tipo de creyente no tiene discernimiento espiritual, está muerto por el pecado, su vista se mantiene nublada por el abandono a la práctica de la Palabra:

El que oye la palabra es la semilla sembrada entre las piedras, que en ese momento la recibe con gozo, pero su gozo dura poco por tener poca raíz; al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra se malogra”(Mateo 13: 20-21)

Edificar en la Arena

“que edificó su casa sobre la arena” de la misma forma que el anterior, construye su casa espiritual pero en este caso, él no se esfuerza en esa construcción en un cimiento sólido.

La arena se refiere a los deseos de la carne, a los pensamientos que vienen a deshonrar a Dios y sus mandatos. Es el mundo donde Dios no existe, en el que los ojos están puestos sobre la vanidad, los placeres momentáneos de la vida, donde no hay ningún tipo de regla que cumplir.

Llegó la lluvia

“y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”

Al igual que en el caso anterior llegan las circunstancias difíciles, problemas duros, enfermedades cancerígenas, escases económica, pero en este caso no resisten la prueba, se rinden y son abatidos por las situaciones que les toca vivir.

Ellos no resisten ante el problema, producto de edificar su vida en la carne, trayendo consigo maldición a su vida “Si usted siembra para la carne, dice la Escritura, segará  corrupción y ruina”(Gálatas 6: 8)

Una enseñanza para el creyente

La parábola culmina como los oyentes quedaron atónitos ante dicha enseñanza “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina. Porque le enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo: 7: 28-29)

En el tiempo que Jesús narra esta parábola existían diversos maestros, y estudiosos de la palabra, pero la forma de narración que él empleaba con las parábolas era lo que diferenciaba de ellos, aunado al nivel de autoridad que se reflejaba en el confrontamiento a las mentes de los oyentes, que obedecían a lo que Jesús decía.

La parábola de la casa sobre la roca viene a hablarles a todos los creyentes, para que evalúen su condición en este momento, que puedan ver si esa doctrina de comportamiento y enseñanza lo están llevando a la salvación o a la condenación eterna.

Que puedan los creyentes ver con qué cimientos están construyendo sus casas espirituales, si es el fundamento de Jesucristo o el del pecado. Es un alerta a la autoevaluación de su fe, que sea genuina y que pueda sostenerse ante la adversidad que pueda presentarse.

Esa comparación viene a despertar a esos oidores olvidadizos que habla el libro de Santiago 1: 22 “Pero sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

El Padre Celestial desea que prosigan el camino de su Palabra, para que puedan sostenerse y demostrar absoluta obediencia, no con la boca sino con la acción, sosteniendo su casa sobre la roca inconmovible que es en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

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