Los Hermanos De José Quieren Matarlo

Los hermanos de José quieren matarlo cuando él tenía diecisiete años, luego que ellos vieran como su padre Jacob lo tenía como el favorito, de tal forma que hasta le regaló una túnica de colores representando lo especial que era para su padre.

De este modo, ellos cada día aumentaban su resentimiento hacia él, situación que aumentó cuando él les cuenta los sueños proféticos que Dios le revelaba, donde ellos y sus padres se inclinaban ante él.

Índice

    José y los Sueños Proféticos

    José tenía un don dado por Dios y era tener sueños proféticos, y hubo un momento en el que tuvo dos sueños que les pareció necesario contarlo a su familia, situación que le molestó mucho a sus hermanos y a sus padres, ya que estos sueños hablaban del dominio que tendría él sobre sus hermanos y sus padres.

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    “Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

    Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras” (Génesis 37:6-8)

    Este primer sueño que tenía José despertaba en sus hermanos un mayor odio, que se acumulaba producto del favoritismo evidente que demostraba Jacob hacia él, ya que le había hecho una túnica especial y eso no lo vieron con buenos ojos, algo que no veía José, pues contó luego otro sueño que los vinculaba a todos de nuevo.

    “Y soñó aún otro sueño, y contólo a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos: y su padre le reprendió,

    y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos en tierra ante ti? Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en ello” (Génesis 37:9-11)

    Era evidente que estos sueños no les agradó a sus hermanos, ya que el enojo y la envidia crecieron en sus corazones y esa manera comenzada a buscar la forma de deshacerse de él, mientras que su padre Jacob reflexiona sobre esos sueño que Dios les revelaba a José.

    Precisamente cada uno de estos sueños provenían de Dios, quien le mostraba el futuro a José, ya que con el pasar de los años luego de soportar un sinnúmero de situaciones vería su familia inclinarse ante él, como en ambos sueños.

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    José que era el hijo favorito de Jacob, ya que era el menor de ellos, un día lo envió a supervisar a sus hermanos, quienes se encontraban al norte llevando el rebaños, por lo que Jacob envió a José a seguirlos.

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    “Después fueron a apacentar las ovejas de su padre en Siquem. Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. 

    Y él respondió: Heme aquí. E Israel le dijo:  Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem” (Génesis 37:12-14) 

    Al llegar José al lugar donde se encontraban sus hermanos no los encontró, por lo tanto siguió su camino más al norte buscandolos, y así cumplir el mandato dado por Jacob de encontrarse con sus hermanos y saber como estaban.

    “Y estando él dando vueltas por el campo, un hombre lo encontró, y el hombre le preguntó, diciendo: ¿Qué buscas? Y él respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me informes dónde están apacentando el rebaño.

    Y el hombre respondió: Se han ido de aquí, pues yo les oí decir: “Vamos a Dotán.” Entonces José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán” (Génesis 37:15-17)

    Cuando José llega al lugar donde se encontraban sus hermanos ellos vieron la oportunidad de poder deshacerse de él, a lo que sacaron todo ese odio que tenían sus corazones, y de forma maquiavélica querían matarlo y sacarlo del camino.

    “Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.  Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños” (Génesis 37:18-20)

    Sin embargo, a pesar que todos los hermanos de José estaban decididos en asesinarlo uno de ellos detuvo el derramamiento de sangre, proponiendo otra opción que no fuera tan dolorosa para su padre, colocándolo en una cisterna.

    “Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. Y les dijo Rubén: No derramaréis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre” (Génesis 37:21-22) 

    El plan que tenía Rubén era seguir sus hermanos y colocar a José en la cisterna, para luego liberarlo, y de esa manera no atentar contra su vida, y que pudiese volver a su padre sin ningún tipo de problema situación que no sucedió como lo pensó.

    “Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua” (Génesis 37:23-22) 

    Venden a José a Egipto

    Luego que los hermanos terminaron de comer, vieron a un grupo de ismaelitas y se propusieron vender a su hermano en vez de asesinarlo, y así sacar provecho de José. (Génesis 37:25-27)  

    Aunque los hermanos de José habían planificado venderlo a los ismaelitas, en ese momento pasó una caravana de madianitas cerca del pozo donde estaba José, a lo que ellos aprovecharon y lo sacaron y lo vendieron a los ismaelitas aprovechando la oportunidad de negocio.

    “Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto” (Génesis 37:28) 

    De ese modo, los madianitas se adelantaron a los hermanos de José, quienes al llegar al pozo se lamentaron al no encontrar a José, situación que los hizo lamentar y pensar en que le dirían a su padre Jacob. (Génesis 37:29-30)  

    Los Hermanos de José llegan a su Padre

    Luego de esa situación los hermanos de José quedaron muy preocupados, por lo que sentiría su padre ante la pérdida de su hijo, ya que si le decían la verdad él iría a buscarlo, por ello decidieron inventar una historia porque no querían ver más a José.

    “Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron:

    Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no. Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado”  (Génesis 37:31-33) 

    Jacob escuchó la historia presentada por los hermanos de José y reconoció la túnica que le mostraron ensangrentada, y creyó que su hijo había muerto, cayendo en una tristeza profunda y no volvió a hacer el mismo.

    “Y Jacob rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y estuvo de duelo por su hijo muchos días. Y todos sus hijos y todas sus hijas vinieron para consolarlo, pero él rehusó ser consolado, y dijo: Ciertamente enlutado bajaré al Seol por causa de mi hijo. Y su padre lloró por él” (Génesis 37:34-35) 

    A pesar de ver la tristeza que embargó a Jacob, sus hijos prefirieron mantener la mentira dicha antes de decir la verdad de los hechos, y poder ver de nuevo a José en su hogar trayendo felicidad a su padre.

    El plan de Dios en la vida de José

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    A pesar que José fue separado de sus padres y los hermanos creyeron haberse deshecho de él, eso produjo que llegara como esclavo a Egipto al ser llevado por los madianitas a Potifar.

    “Mientras tanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia” (Génesis 37:36) 

    Al estar José en Egipto trabajó en la casa del Egipcio y halló gracia delante de ellos, pues Dios lo prosperaba en todo lo que hacía, visto con alta estima por Potifar. (Génesis 39:2-6)

    Sin embargo, la mujer de Potifar se había enamorado de José, y eso sería un problema para él, ya que insistía cada día en que José se acostara con ella, a lo que él le sacaba el cuerpo a tal punto que en un día esa mujer se presentó delante de él y lo asio, a lo que él huyó antes de pecar delante de Dios y de su amo.

    “Aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su señor: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene…

    …Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos, y huyó, y salió.

    Cuando vió ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huído fuera, llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un Hebreo, para que hiciese burla de nosotros: vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces…

    …Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme; y cuando yo alcé mi voz y grite, él dejó su ropa junto a mí, y huyó fuera” (Génesis 39:7-18)

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    Este evento que sucedido con la mujer de Potifar produjo que este llevara a la cárcel a José, donde vio como Dios lo prosperaba de la misma forma que lo hacía siendo su mayordomo, por lo que el jefe de la cárcel lo puso en cuidado de algunas cosas a José, y pudo estar tranquilo de lo encomendado al hombre de Dios. (Génesis 39:19-23)

    Luego de un tiempo el faraón se enojó con dos de sus funcionarios, el jefe de panaderos y el jefe de los coperos, a quienes envío a la cárcel donde se encontraba José. Pasado un tiempo, la misma noche tanto el panadero como el copero tuvieron un sueño cada uno que los perturbó a ambos.

    De este modo, José en la mañana los vio inquietos y les preguntó qué les pasaba, y cada uno de ellos le contó el sueño que habían tenido a lo que José les dio el significado de lo que Dios le había revelado.

    “Yo soñaba que veía una vid delante de mí, y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas: y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas, y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

    Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días: Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto: y darás la copa a Faraón en su mano, como solías cuando eras su copero.

    Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa; Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me hubiesen de poner en la cárcel” (Génesis 41:8-15)

     

    Al ver el panadero que José le había respondido al copero sobre el sueño que había tenido él se dispuso contarle lo que había soñado, esperanzado en tener una buena respuesta sobre dicho sueño.

    …También yo soñaba que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza; Y en el canastillo más alto había de todas las viandas de Faraón, obra de panadero;

    y que las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza. Entonces respondió José, y dijo: Esta es su declaración: Los tres canastillos tres días son; Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti” (Génesis 41:16-19)

    A diferencia del sueño del copero el del panadero le deparaba la muerte, y de la misma forma en que él les explicó cada sueño aconteció pasado los tres días donde Faraón hizo un banquete por su cumpleaños sacando de la cárcel al jefe de copero, mientras que al panadero lo envió a la horca. (Génesis 41:20-23)

    José Interpreta los sueños de Faraón y se convierte en Gobernador de Egipto

    Luego de dos años José permanecía en la cárcel, mientras que una noche el Faraón tuvo dos sueños que lo atormentaron, era tanta su angustia que eso produjo que llamaran a la todos los magos y sabios de Egipto, para que le interpretaran lo que había soñado.

    “Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: le parecía que estaba junto al río; y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado: Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de fea aspecto y enjutas de carne,

    y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río: y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez:

    Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña: y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano; y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño” (Génesis 41:1-7)

    Esta situación conllevaba a Faraón a saber que era lo que significaba estos sueños, pero los sabios y magos no daban con ello. Ante eso el copero recordó a José quien le había dado el significado de su sueño en la cárcel, y habla con Faraón sobre él, para que saliera de ese enigma. (Génesis 41:8-14)

    En ese encuentro de José delante de Faraón, este le contó sus sueños y él los interpretó, dandolé ese mensaje que ninguno había entendido, afirmando que los dos sueños tenían el mismo significado, y que el hecho que soñara dos veces indicaba que Dios estaba decidido a realizar lo que anunciaba.

    El significado era que vendrían siete años de gran abundancia a Egipto, pero luego de estos les seguirían siete años de mucha escasez y hambruna en todo el territorio. Sería tan grande la escasez que nadie recordaría de toda la abundancia que habían tenido en los siete años previos. (Génesis 41:16-32)

    Ante esto José le dijo al Faraón que debía buscar un consejero, ya que debía administrar los bienes de Egipto, y necesita una persona sabia, para poder acumular lo suficiente para los años de escasez que Dios anunciaba, ante esto Faraón hizo el anuncio delante de todos que José se convertiría en ese sabio gobernado. (Génesis 41:39-40) 

    José se reencuentra con sus hermanos y padres

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    Luego que Faraón anuncia el cargo que tendría José en ser el gobernador de Egipto, le cambiaron el nombre a Zafnat-panea, y le entregó una esposa, hija de un sacerdote llamada Asenat.

    De este modo, José inició de forma diligente a trabajar para el Faraón, y durante los siete años de abundancia pudo acumular los alimentos suficiente para todos, y fue sobreabundante los depósitos de comida de Egipto.

    Cuando llegó la escasez, no solo afectó a Egipto sino que se extendió por todos los territorios, y ante eso todos iban a Egipto a comprar alimentos, entre ese grupo se encontraban los hermanos de José, quienes fueron a Egipto, y al estar delante de él se postraron pidiendo su favor y comida, cumpliéndose el sueño que José había tenido.

    “Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro por tierra. Y José cuando vió a sus hermanos, los conoció;

    mas hizo que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar alimentos.

    José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

    Ellos le respondieron: No, señor nuestro: sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad; tus siervos nunca fueron espías…

    …Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías. En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere” (Génesis 42:6:15)

    José probaba a sus hermanos, y les pedía que llevaran a ese hermano menor que decían tener, situación que los agobió, ya que se sentían castigados por su conciencia ante lo que habían hecho con José años atrás, y no querían que, nuevamente, sufriera su padre Jacob. (Génesis 42:17-22)

    Ante eso José lloró lejos de ellos, y metió preso a Simeon hasta que trajeran a su hermano menor, y le colocó trigo en sus sacos de trigo y les devolvió el dinero de cada uno de ellos sin que ellos se dieran cuenta y al llegar a casa, le contaron todo a Jacob, quien perturbado de corazón se agobió de gran manera. (Génesis 42:24-38)

    Posterior a ello, luego que se acabó el trigo los hermanos de José regresaron a Egipto y llevaron a Benjamín su hermano menor, así como lo había exigido José, ante eso fueron llevados a la casa de José, y estos hombre temieron en gran manera al ser llevados a la casa del gobernador de Egipto. (Génesis 43:1-18)

    Al verlos llegar José los trató con amabilidad, y ellos se postraron a él informando lo que había sucedido con el dinero en sus costales, a lo que José les indicó que Dios le había provisto ese dinero. Luego fue liberado Simeón, y José preguntó por su familia, y le presentaron a Benjamín su hermano menor, al verlo se conmovió y se apartó de ellos y lloró. (Génesis 43:19-30)

    En ese encuentro prepararon panes en la mesa, y se sentaron a comer, en ese momento José mandó al mayordomo que colocara el dinero en cada costal, y que su copa de plata la colocara en el costal del menor. (Génesis 44:1-2)

    Luego de comer José los despidió, y luego pidió a su mayordomo que los siguiera y revisara sus costales, y donde encontrara su copa ese se convertiría en su siervo, ante esto todos fueron conmocionados e intercedían en no dejarlo, porque eso mataría a su padre. (Génesis 44-3-34)

    Luego de este momento José no podía contenerse y rompió en llanto, y toda la casa de Faraón escuchó el llanto a gritos, y se les presentó a sus hermanos como José al que habían vendido.

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    “Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José: ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.

    Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aun quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.

    Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra y para daros vida por medio de gran liberación. Así pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto” (Génesis 45:3-8)

    Ante eso José pidió que le trajeran a su padre para verlo, y que todos se fueran a Egipto que les daría tierra en Gosén, para darles de comer porque faltarían cinco años más de hambruna y quería cuidarlos de todo ese mal que se vivía en todas las tierras. (Génesis 45:9-27)

    Los hermanos de José hicieron como mandó José, y al llegar a Canaán le dieron la noticia a Jacob quien revivió en su espíritu, y prepararon todo para irse a Egipto con sus mujeres, hijos y ganado, hasta llegar a Gosén la tierra que José le había preparado a toda su familia. (Génesis 46:1-27)

    Los Hermanos de José quieren matarlo

    “Y envió á Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén. Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre a Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente.

    Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, y sé que aún vives. Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí” (Génesis 46:28-31)

    Al hablar José con Faraón vio con buenos ojos que su familia estuviese con él, por lo que tuvieron un encuentro personal con el Faraón, quien les entregó lo mejor de la tierra de Ramesés y allí reposaron, siendo multiplicados en gran manera hasta los últimos días.

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    Todo esto vivió José luego que fue metido en la cisterna por sus hermanos, él pasó de ser un esclavo en Egipto a ser el líder que salvaría a toda la nación y a toda su familia, cumpliéndose lo que había soñado años antes.

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