7 Aspectos Claves para Edificar la Casa de tu Vida

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¿Quién no quiere tener una buena casa? Es natural que a menudo nos esforcemos por tener el mejor lugar posible donde vivir, nuestra casa en lo natural, es el sitio donde en forma predilecta descansamos, compartimos con amigos, familiares y criamos a nuestros hijos, por eso no solo buscamos que sea un sitio agradable y cómodo, también deseamos que sea un sitio seguro.

Por esta razón no es de extrañar que Dios como buen maestro usase la analogía de una casa en la biblia para enseñarnos la enorme importancia de ciertos principios de vida, así es como encontramos la parábola de los dos cimientos en el evangelio de Mateo, donde se insta al lector de la Biblia a construir sobre un fundamento sólido la casa más importante, la de su propia vida…

Construir la vida con fundamento firme…

Luego de hacer una larga predicación durante el sermón del monte Jesús finaliza con estas palabras:

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:24-27

Edificar nuestra casa sobre la roca, en este contexto implica la necesidad de cavar hondo en el terreno, para poder colocar el fundamento profundo, firme y resistente, afirmando en la roca las columnas de nuestra vida como lo indica también Lucas 8:48, de manera que esta al venir la calamidad no caiga, sino que se sostenga.

Ahora bien si en esta analogía la roca son las enseñanzas de Jesús y la casa nuestra vida, es bueno meditar a cuales de estas enseñanzas se refería, que cosas son las que debemos internalizar con diligencia y practicar con fervor para que al venir el día de aflicción y prueba podamos superarlo victoriosamente.

En este orden de ideas a continuación enumeraremos 7 aspectos o fundamentos claves de las enseñanzas de Jesús, que aunque no son todos los que encontramos en el sermón del monte si consideramos son los mas esenciales si queremos edificar prudentemente una vida firme sobre la roca de la palabra de Dios.

1. No albergar ira en el corazón.

En Mateo capitulo 5 versículos 21 al 26 se ve claramente que los requisitos que establece Jesús respecto a la ira son mucho mas elevados que los estándares de la ley en el antiguo testamento, dice textualmente:

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Mateo 5:22

En el pasaje completo vemos a Jesús diciendo si al traer tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, “ve y reconciliate primero con tu hermano” para que tu ofrenda sea aceptada, es claro que según Jesús un fundamento o principio importante es que nuestros corazones tengan paz para con nuestro prójimo en la mayor medida posible, tanto es así que prioriza el reconciliarnos con él antes que el llevar nuestra ofrenda a Dios.

Sin embargo también encontramos pasajes que muestran que podemos airarnos como bien es natural en nosotros como humanos, siempre y cuando esa ira no nos lleve a pecar ni permanezcamos neciamente airados por mucho tiempo…

Acerca de esto habla Pablo de la siguiente manera en Efesios 4:26-27:

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”.

2. Amar… aún al enemigo.

Este es quizás uno de los aspectos mas revolucionarios y radicales del mensaje de Jesús en los evangelios, y sin duda algo que el mismo Jesús logro enseñar con el ejemplo, si bien es algo que puede resultar tremendamente difícil, no es algo imposible, recordemos el ejemplo de quien agonizando en la cruz dijo la frase, “perdonalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

La ley establecía amaras a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo (Levítico 19:18) pero Jesús, nuevamente eleva los estándares de lo requerido por Dios a niveles humanamente irracionales, y enseña a sus discípulos que es necesario que tengan una actitud de mansedumbre, incluso ante aquellos que procuran su mal.

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Mateo 4:44-45

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48

3. No rezar, orar siempre.

Durante el sermón del monte Jesús hace dos importantes referencias a la oración, en la primera, que cuando instituye el padre nuestro como modelo de oración, antes de lo cual, inicia con el siguiente argumento, “cuando ores no seas como los hipócritas que porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles” y luego mas adelante aclara:

“Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” Mateo 6:7.

Ante Dios no tiene ninguna importancia el aspecto o estilo de nuestras oraciones si no la sinceridad, franqueza y respeto de las mismas… el ya conoce de que tenemos necesidad y sabe perfectamente todo lo que vivimos con lujo de detalles, sin embargo a el le interesa conocer nuestra versión de las cosas.

Dios mira mas allá de nuestras palabras y acciones el ve nuestros motivos e intenciones, por tanto es imposible engañarlo y sumamente importante ser radicalmente sincero y honesto con Él.

4. Evitar el afán y la ansiedad.

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Mateo 6:25

Es un hecho que hay un sin numero de cosas que pueden provocarnos afán y ansiedad, en particular las cosas a las que se refiere Jesús, el alimento y el vestido, son necesidades primordiales de todo ser humano, sin embargo el Señor nos exhorta a confiar estos aspectos de nuestra vida a Dios, quien tendrá cuidado de nosotros si ponemos su voluntad y planes en primer lugar…

No se trata de olvidarnos de estos aspectos totalmente, se trata de no “afanarse” por ellos… respecto a esto dice Jesús durante el sermón del monte:

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:31-33

 Vivir una vida libre de afanes y ansiedades es pues un fundamento firme para edificar una vida basada en las enseñanzas de nuestro Dios.

5. Evita el juzgar a otros ligeramente.

Jesús también instituye ciertos parámetros estrictos respecto al juzgar a los demás, en el sermón del monte Jesús es radical al argumentar: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” ya que en la misma forma en que juzgamos seremos nosotros también juzgados, el Señor nos llama a no hacerlo si no poseemos la solvencia moral necesaria para resistir nuestro propio juicio o escrutinio (Mateo 7:1-2).

En este orden de ideas nos dice:

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Mateo 7:3-5.

Así que antes de de criticar las actitudes o la vida de alguien, según Jesús es sabio analizar tu propia vida, y asegurarte de ser un verdadero ejemplo en aquello de lo que piensas opinar… evitar juzgar a otros a la ligera, es pues otro fundamento necesario cuando edificamos la casa de nuestra propia vida.

6. Cuida lo que ves.

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” Mateo 6:22-23

En la traducción lenguaje actual de esta porción de la Biblia dice: “los ojos son el reflejo del carácter así que tu bondad o tu maldad se refleja en tu mirada” y ciertamente, aquello sobre lo cual colocas tu mirada es aquello que para bien o para mal a captado tu atención.

Tener cuidado de aquello que vemos, codiciamos y valoramos, es determinante, lo que se convierte en objeto de nuestro deseo y de prioridad a nuestros ojos, es algo que nos condiciona y que puede traer tanto luz (bendición), como también tinieblas (maldición) a nuestra vida.

Es pues indispensable que a la hora de edificar los fundamentos de nuestra vida valoremos las cosas correctas, y coloquemos nuestros ojos en ellas, así cuando la calamidad toque a nuestra puerta hallara una vida resistente a la adversidad.

7. Cree en hechos no en palabras.

En Proverbios 20:6 Salomón comenta, “muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad Quien lo hallara”  es un hecho que el mundo esta lleno de personas que no procuran el bien del prójimo, ni  tampoco agradar a Dios, y que si no tenemos cuidado pueden engañarnos con su “apariencia de piedad” (2 Timoteo 3:5) perjudicarnos y beneficiarse de nosotros al mismo tiempo.

 Jesús conocía perfectamente esta realidad, es por eso que nos instruye a ver mas allá de las palabras de las personas y de su apariencia, para que nos fijemos con mayor detenimiento y cuidado en el resultado de sus acciones y conducta en este orden de ideas nos dice:

“¡Cuídense de los profetas mentirosos, que dicen que hablan de parte de Dios! Se presentan ante ustedes tan inofensivos como una oveja, pero en realidad son tan peligrosos como un lobo feroz. Ustedes los podrán reconocer, pues no hacen nada bueno. Son como las espinas, que sólo te hieren. El árbol bueno sólo produce frutos buenos y el árbol malo sólo produce frutos malos”.  Mateo 7:15-17 TLA.

Y también en Lucas 6:45 en la versión Traducción Lenguaje Actual de la Biblia dice el Señor:

 “La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón”.

Una casa es mas que paredes y techo…

 Si bien estos no son todas las cosas de las que Jesús habló durante el sermón del monte, si podemos considerarlos principios esenciales e indispensables para construir la casa de nuestra vida sobre la roca es decir “algunos” cimientos firmes, de modo que al venir los días difíciles tengamos un carácter inconmovible, que arraigado sobre la roca sea capaz de resistir el embate de las circunstancias adversas.

Espero que este articulo haya sido de bendición para tu vida.

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