Parábola del Banquete de Bodas: Una invitación a la Salvación

La Parábola del Banquete de Bodas es un relato parecido a la parábola de la gran cena, narrada en Lucas 14: 16-24, en la que Jesús narra los preparativos de un gran banquete en un poblado, pero en este caso la diferencia es que se refiere a la gran cena dada por la boda del hijo del rey.

Parábola del Banquete de BodasEste relato trata sobre el llamado que hace Dios a cada persona, para que formen parte del reino de los cielos; y muestra cuales son las consecuencias de los que rechazan tan valiosa invitación a ese banquete que tiene preparado.

Además de mostrar las grandes bondades que disfrutarán aquellos que con gozo aceptan la invitación, y siguen a Jesús durante su tiempo en la tierra.

Jesús narra esta parábola para que el pueblo judío se arrepintiera de sus malos caminos, pero se encontró con gran oposición de sus adversarios (fariseos, escribas y sacerdotes) y delante de ellos les dijo esto:

“Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de boda a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; más éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todos está dispuesto; venid a las bodas. Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los atentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; más los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo. ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22: 1-14)

Vale acotar que esta parábola Jesús la narró, luego de exponer la parábola de los labradores malvados, donde Él explica con analogías la forma en que Dios buscó la forma de llamar a su pueblo al arrepentimiento. Por lo tanto tienen varias similitudes estos relatos, por su reiterativa invitación al arrepentimiento.

Significado de la Parábola del Banquete de Bodas

Evidentemente, esta parábola no es solo el relato del banquete de un rey por la boda de su hijo. En ella se entreteje la historia de Dios y su incesante búsqueda de su pueblo, sus constantes invitaciones para seguir su plan divino, y los reiterativos rechazos por parte de ellos.

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Jesús prosiguiendo en su llamado al arrepentimiento, le dirige esta parábola a los principales sacerdotes, fariseos, y escribas que estaban presentes, quienes ya habían tomado la decisión de no aceptarlo como el Mesías, planeando su asesinato.

“El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de boda a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; más éstos no quisieron venir”

El Rey

El rey es Dios, quien prepara un gran banquete, donde invita a todos para disfrutar de suculentos manjares de bendiciones espirituales y materiales, a quienes lo acompañan al aceptar su invitación.

Su Hijo

Jesús está hablando de Él mismo. Es Jesús glorificado, en su expresión máxima de autoridad en el reino de Dios, luego de sus ascensión al Cielo, envuelto en la gloria del poder adquirido después de su resurrección. Es la gran celebración de las Bodas del Cordero.

Fiesta de Bodas

Está emulando la Gran Cena que habla el libro de revelaciones, donde estarán los que escucharon el llamado de Dios estarán presentes.

“Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurado los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios” (Apocalipsis 19: 9)

Sus Siervos

“envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas” aquí se refiere a los profetas hebreos, enviado por Dios, quienes desde la liberación del yugo de Egipto, enviaba para dar su mensaje, y dejaran sus malos pasos.

Jesús también hacía alusión al ministerio de Juan el Bautista que fue previo a Él, y que llamaba al arrepentimiento por el acercamiento del reino de los cielos.

Llamar a los Invitados

La costumbre de este tiempo era hacer invitaciones previas al banquete, y al tener listo todo el festejo, disponían al recordatorio para asistir, pues la hora exacta no la manejaban, y el siervo del anfitrión cumplía esa misión. Actualmente se realizan las invitaciones previas, a esta gran boda del Cordero.

Los Invitados

Son el pueblo de Israel, que han sido los consentidos de Dios, su pueblo escogido. El determinado por Dios para disfrutar de sus bondades. En el tiempo de Jesús ese pueblo judío y los principales líderes religiosos, eran los invitados, ese llamado era para ellos.

Se Negaron a la Invitación

“más éstos no quisieron venir” en ese tiempo por ser hechas las invitaciones previas, era evidente que ellos debían asistir, pues era un compromiso adquirido, y el rechazo sin explicación resultaba un acto de deshonra para el anfitrión, que había preparado un gran festín, para que lo disfrutaran todos sus convidados.

De ello se refiere al hablar de la invitación hecha por los profetas en tiempos previos a Jesús. Y con algunas excepciones del llamado dado por Juan el Bautista, quien fue rechazado por el pueblo Judío. En ambos casos no creyeron al llamado hecho por Dios, y no aceptaron su invitación al reino de los Cielos.

Jesús prosiguiendo el relato pone en evidencia la paciencia de Dios, y describe lo que le tocaría vivir:

“Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todos está dispuesto; venid a las bodas. Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los atentaron y los mataron”

El Rey Insistió

“Volvió a enviar otros siervos”

Vale revisar este punto pues, un rey en ese tiempo no hubiese enviado más siervos, por la deshonra hecha. Ya que el negarse a asistir, era evidencia de una falta social a un compromiso adquirido, y manchaba el nombre del anfitrión.

Pero, en este caso, Dios es el rey y simbólicamente está evocando a la misericordia y paciencia que tiene Dios, en seguir insistiendo con su pueblo. Y el anhelo que tiene en que vuelvan a su casa, para rozarse con Él.

Los Segundos Siervos

En el relato los siervos debían ser más precisos, en hacer entender a los invitados la urgencia e importancia de su asistencia. Describiendo lo hecho por el anfitrión para la celebración.

En el aspecto simbólico está hablando Jesús, de Él mismo, y como el Padre en su premura lo envió para salvación de su pueblo. Y que diera el mensaje del reino de los cielos a través de los milagros, prodigios y hazañas, y que viesen, tangiblemente, ese manjar de bendiciones para los que creyeran.

Los Mejores Manjares “Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todos está dispuesto; venid a las bodas”

Eso era una muestra, fehaciente, de lo importante que era para este rey la asistencia de estos invitados. Pues, le describe el sacrificio hecho para tener todo preparado para el disfrute de ellos. No debían pagar, solo disfrutar en la mesa.

No Aceptaron la Invitación

“Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los atentaron y los mataron”

A pesar que los siervos le hablaron de todo lo bueno que recibirían, estos invitados se negaron en asistir. Pues, unos debían proseguir en sus faenas. Y otros cansados de la insistencia de los siervos, lo mataron.

Aquí Jesús anunciaba su destino, pues era ese siervo, muchos lo ignoraban, y otros planificaban asesinarlo. Es precisamente, durante su relato describía lo que harían sus detractores (fariseos, escribas, sacerdotes) quienes cansados de ese llamado hecho por Jesús, lo llevarían a la muerte en una cruz.

La Furia del Rey

“Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad”

La molestia que tenía el rey a tal atrevimiento de sus invitados, de asesinar a sus siervos, lo hace tomar la decisión de destruir la ciudad de origen. En este caso siendo Israel la ciudad del pueblo que rechazó a Jesús, y a sus discípulos que quedaron luego de su muerte, sufrieron ese castigo.

En el año 70 D. C el ejército romano destruyó Jerusalén y murieron todos aquellos que se negaron a escuchar, y aceptar el llamado de Dios, además de sufrir la muerte los que llevaron a la Cruz a Jesús, y parte de sus discípulos.

Esta acción es la muestra del juicio de Dios, sobre aquel que rechaza su invitación. Siendo evidente el castigo que sufren por su negativa a recibirlo.

Una Decisión del Rey

“Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; más los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados”

En este extracto se entiende que Dios decidió buscar una nueva opción para llenar su reino, “más los que fueron convidados no eran dignos” hablando de ese pueblo que por muchos años insistió en que lo aceptaran, y recibió su negativa.

Por lo que extiende su invitación saliendo de la tierra de Israel, y logró expandir su llamado a otras tierras, a los llamados gentiles quienes serían la nueva tierra a ser bendecida por Dios.

Esos Siervos

Estos siervos son los apóstoles, profetas, pastores, evangelistas, maestros de la Palabra, los creyentes que hoy en día en el poder del Espíritu Santo, están haciendo esa invitación para ir a esta gran fiesta de bodas.

“Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron”

Actualmente, en cualquier lugar del mundo se está llevando el mensaje de salvación, hablando de las Bodas del Cordero, donde todos tienen invitación hecha por parte de Dios.

Los Malos y Buenos

“juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados”

Son muchos los que aceptan en ser parte del reino de los cielos, pero en este aspecto se refiere a la congregación que se está juntando, que pueden ser “buenos”, aquellos que luchan cada día en caminar de manera correcta ante los ojos de Dios, y los “malos” aquellos que aceptaron el llamado pero siguen pecando, sin darle tanta importancia a lo que Dios le pide.

Revisión del Rey

Es importante mencionar que para la época que Jesús narra esta enseñanza, era costumbre que en festejos de este tipo donde un rey hacía la invitación, él entregaba la vestimenta que debían lucir sus invitados.

Todo eso lo hacía en pro a que no se viese distinción de clases, entre los participantes de la celebración, y así tener un ambiente de conciliación entre todos los asistentes.

Por ello Jesús atinó con la analogía que presentó, con lo siguiente:

“Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo. ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”

Siendo una costumbre el recibir a los invitados con su vestimenta, este hombre decidió no tomarla y mantener el atuendo que tenía, trayendo consigo la amonestación del rey, a la que el hombre no tuvo como defenderse, sufriendo las consecuencias de su desobediencia.

El Vestido de Boda

Está haciendo alusión a que todos deben aceptar la vestimenta que Dios dispone, y ser parte de esta celebración, cuya característica son la justicia, el amor, la bondad, entre tantas que vengan a reflejar el Reino de los Cielos.

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas  3: 26-27)

“y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Colosenses 3: 10-12)

Es por ello que este hombre no estaba vestido de gala para la Boda, eso habla de aquellos que dicen ser creyentes, pero están alejados de Dios, y quieren entrar al Reino de Dios por sus propias fuerzas y medios.

Ser sacado de la Boda

“Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”

Eso muestra el destino que le espera a aquellos que no estén vestidos adecuadamente para esta celebración. Aunque es hombre pudo entrar fue llevado a su destino eterno, ya que a los ojos de Dios no pueden engañarlo.

En esta etapa de espera a la segunda venida del Señor Jesucristo, los creyentes deben prepararse para estar con la vestimenta adecuada, pues habrá algunos creyentes que externamente pueden verse bien y aparentar su adoración a Dios, pero internamente su corazón y vestimenta son repudiadas por Él.

Ser Escogidos

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”

Con este texto se entiende que Dios no hace acepción de personas, pues invita a todos, pero cada persona define en obedecer y ser revestido del atuendo adecuado, para disfrutar de las bendiciones prometidas.

“Haced morir, pues lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría: cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Colosenses 3: 5-6)

Aceptar la invitación no es garantía de estar disfrutando del banquete, la garantía la tienes si has sido transformado por el poder de Dios, quien hace de la persona un nuevo ser nacido en la gracia de Dios.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2da Corintios 5:17) “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16)

Ser Parte del Banquete de Bodas

La parábola del Banquete de Bodas, Jesús la narró en Jerusalén refiriéndose al pueblo judío, y a los religiosos de la época, quienes rechazaron ese llamado, al igual que siglos antes lo hicieron con los profetas. Sin embargo, Dios no se cansó y sigue invitando al mundo a la Gran Boda del Cordero.

Dios en sus innegables misericordias, sigue creyendo en su creación, y en la posibilidad que les regala en ser parte de este gran banquete. Quiere que todos sean parte de esta celebración de gozo y alegría.

Además, que no sufran las consecuencias al rechazarlo, pues Él juzgó severamente a quienes no lo aceptaron, y a aquel que no se vistió de manera adecuada para su festín, por lo que no será diferente en esta ocasión.

Esta invitación la hace para que el hombre obtenga salvación, que conozca el sentido de la vida donde la esperanza y alegría, es su característica. Pero alerta que así como hay alegría al entrar al banquete, hay un sufrimiento y tormento en el infierno por la desobediencia.

La parábola del Banquete de Bodas, es la gran fiesta que se celebrará en el cielo, donde no importa el estatus social, nacionalidad o color, solo que sean revestidos en la nueva criatura nacida en Cristo Jesús, y eso cada personas lo decidirá, obtener este regalo o rechazarlo, para recibir su eternidad en gozo o en angustia.

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