Yo Soy El Buen Pastor – 3 Importantes Aspectos Bíblicos

350

En el artículo pasado hablamos sobre Juan 10:10 Los ladrones y salteadores que menciona Jesús, dándole un enfoque espiritual ya que todo lo que proviene de Dios es espiritual, en este post queremos mostrarte profeticamente el significado de las palabras de Jesús en Juan 10:11 Yo soy el buen pastor. Dios nos da claves a través de su palabra y aquí te mencionamos aspectos de suma importancia para nuestra vida en Cristo.

¿ Yo soy el buen pastor que significa esta expresión de Jesús?

Yo soy el buen pastor

(Juan 10:11)” Yo soy el buen pastor “

Una de las necesidades primordiales de la vida humana es: la seguridad. Esta tiene que ver con lo material, financiero, educativo emocional y espiritual. Cuando Jesús se menciona con estas palabras, yo soy el buen pastor lo que refleja es la seguridad que le brinda a sus ovejas. La oveja necesita dirección, protección, cuidado y buena alimentación, ¿Acaso no son estas cosas las que necesitamos como seres humanos? Claro que sí!.

A continuación, enumeraremos las características de este buen pastor que se destacan en el pasaje:

1. Él muere por sus ovejas:

El diablo viene a nosotros con una mochila llena de acusaciones que hacernos. Y, en cierto modo, todas ellas son justas y reales. Nosotros somos malos y nada bueno puede salir de nosotros. Esto nos hace sentir culpables e inútiles delante de Dios; incapaces e inmerecedores de servirle y de estar en comunión con él.

Sin embargo, esto es una trampa, porque las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas desde que aceptamos a Jesús como nuestro salvador (2 Corintios 5:17). Nosotros éramos merecedores de la ira de Dios, por haberle desobedecido y por llevar una vida apartada de él.

Isaías 9:6 Padre eterno

Te invito a leer: Cual Es El Significado Real De La Cruz De Cristo!

Es por eso que el diablo se acerca a nosotros con el dedo acusador. Es acá en donde entra la gracia en nuestras vidas. Inmerecidamente, somos declarados justos, a pesar de nuestra iniquidad, por medio de nuestra fe en Jesús.

Él no solo es un pastor que está dispuesto a dar todo, incluso su vida, por sus ovejas, sino que dio su vida por todos nosotros por amor, de manera que quienes crean en su sacrificio en la cruz no se pierdan mas tengan vida eterna.

Esto lo diferencia notoriamente de aquellos líderes religiosos que todo lo que buscan es ganar dinero mediante lo que hacen (1 Pedro 5:2) y que les interesa poco y como estén las ovejas, sino que en la primera señal de dificultad están dispuestos a abandonar el barco.

2. Él ama a sus ovejas:

¿Por qué da su vida por sus ovejas? Lo hace por el amor que tiene hacia ellas. No importa todas las veces que le fallemos, él es fiel y su amor para con nosotros permanece inmutable. Él está siempre dispuesto a disciplinarnos, así como también a restaurarnos para que podamos volver a encauzar nuestro camino. Este pasaje afirma que él conoce a las ovejas e incluso las llama por su nombre. Se preocupa por ellas, las cuida y busca lo mejor para sus vidas.

También deberías leer:  El Significado De Juan 3:16 Tanto Amo Dios Al Mundo

3. Él une a sus ovejas:

Jesús dijo yo soy  el buen pastor, pues éste que vino a unir los rebaños de dos rediles: los judíos y los gentiles. De la misma manera, hoy en día él une los diferentes rediles, que podrían representar las congregaciones, para que formen parte de un solo rebaño, es decir, un solo cuerpo en Cristo. Él rompió el muro que nos dividía (Efesios 2:14) y ahora somos nuevas criaturas que forman parte de una nueva sociedad santa, apartada para cumplir los propósitos y la perfecta voluntad de nuestro Dios.

En este versículo Jesús manifiesta que el verdadero pastor se distingue en cinco aspectos:

(Juan 10:11-16)” Yo soy el buen pastor.  El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas.
»Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.”

1. El portero le conoce como el pastor y le abre la puerta del redil.

El portero era uno de los pastores u otra persona que dormía a la entrada del redil, y que en realidad se convertía en “la puerta”. Ninguna oveja podía entrar o salir del redil sin pasar por él.

Ahora surge la duda sobre quién era este “portero” que abrió la puerta al Señor. Las interpretaciones son muy variadas, pero parece que lo más razonable es pensar que se refiere a Juan el Bautista, quien ya había sido anunciado en las profecías como el precursor y heraldo del Mesías. Recordamos su testimonio cuando todo el pueblo estaba expectante pensando que tal vez él sería el Mesías que esperaban, pero Juan lo negó y apuntó con claridad hacia el Señor Jesús:

(Juan 1:29-34) “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo… Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
De esta manera Cristo cumplió todo lo que estaba escrito acerca de él.

2. Las ovejas conocen su voz y reaccionan a su llamamiento.

Las ovejas dependen absolutamente de que el pastor las vigile, proteja y guíe. Por sí solas son animales indefensos y torpes, con una inclinación natural a descarriarse.

En este sentido sirven muy bien para representar a los hombres, tal como dijo el profeta Isaías: (Isaías 53:6)“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino”.

También el Señor Jesucristo usó este mismo detalle cuando contó la parábola de la oveja perdida. La actitud de la oveja es la sumisión y la dependencia, razón por la cual el Señor las escogió en numerosas ocasiones para ilustrar lo que debería ser un verdadero creyente.

El buen pastor “va delante de ellas”. Esto es algo que no debemos olvidar: el Señor nunca hace ir a sus ovejas allí donde él no vaya delante. No hay tentación que tengamos que enfrentar por la que él no haya pasado antes y siempre permanece a nuestro lado para socorrernos: (Hechos 4:15)”Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.

Y por parte de las ovejas, ellas “le siguen, porque conocen su voz”. Este conocimiento implica una relación personal, no únicamente conocimiento teológico o intelectual, porque es muy cierto que se puede saber mucho acerca de Dios sin conocerle a él. Finalmente, la prueba de que alguien conoce a Dios es porque escucha su voz y le sigue. No se puede aceptar que un auténtico creyente no siga al Señor ni le obedezca. Eso es prueba inequívoca de que no le pertenece.

3. Conoce bien a su rebaño y llama a cada oveja por su nombre particular.

Acabamos de ver que las ovejas conocen al pastor, pero también el pastor conoce a sus ovejas: ” Yo soy el buen pastor ; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”. Con estas palabras el Señor expresó la comunión íntima y cercana que existe entre Cristo y su pueblo, una unión que sólo entienden plenamente aquellos que la sienten. Y es precisamente este conocimiento mutuo el que hace que la oveja confíe en su Señor.

Yo soy el buen pastor el ama a las ovejas

Como buen pastor, Jesucristo conoce a todos los creyentes. Sabe cuáles son sus nombres, dónde viven, qué circunstancias los rodean, qué sentimientos los agitan, qué sufrimientos los afligen. Conoce su pasado, con sus tristes y amargos fracasos, y su presente con sus anhelos no realizados. Conoce lo que los demás ven de él, pero también sus pensamientos y motivaciones más profundas. Pero lo más asombroso de todo, es que a pesar de que los conoce bien, no los desprecia.

El rey David expresó este asombro por el conocimiento que Dios tiene de cada uno de nosotros en un hermoso salmo:

(Salmos 139:1-6) “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.”

Comparación que el Señor Jesús establece a continuación:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”.

Aquí el Señor está comparando el tipo de conocimiento mutuo que hay entre el pastor y las ovejas, con el que existe entre el Padre y el Hijo. Ahora bien, ¿cómo es este conocimiento que hay en el seno de la Trinidad? Pues se basa en la comunión y el amor mutuos. Y este mismo amor es el que Cristo tiene por sus ovejas, como queda manifestado por su inquebrantable disposición a poner su vida por las ovejas.

Así que, no sólo somos conocidos, sino que también somos amados. Y esto nos abre las puertas para presentarnos delante de él con toda confianza, sin necesidad de disfrazarnos o hacer largas explicaciones ante Dios.

4. Cada día saca a su rebaño a comer, deseando que esté sano y bien alimentado.

Una vez que el buen Pastor ha sacado sus ovejas fuera, las conduce a lugares de pastos y agua donde son bien alimentadas.

Esto viene a complementar otras afirmaciones que el Señor ya había hecho: él nos da el agua de vida para que nunca más tengamos sed, él es el pan de vida que calma toda hambre. Y ahora, con esta nueva afirmación, se cumple lo que ya había anunciado el salmista: (Salmos 23:1)”El Señor es mi pastor, nada me faltará” 

Yo soy el buen pastor

Puede que tengamos que pasar por lugares desiertos y peligrosos, pero el Señor siempre estará con nosotros cuidándonos y proveyéndonos de todo lo necesario para nuestro bienestar espiritual. Estos delicados pastos representan las bendiciones espirituales que tenemos en Cristo. Fuera de él no queda nada más que el desierto donde las ovejas perecen.

5. Da su vida por las ovejas.

Jesús no vino sólo a dar vida a las ovejas, sino a dar su vida por las ovejas. Esta era la única forma de conseguirlo. Las ovejas no podrían llegar a tener vida sin que el buen Pastor entregara la suya a favor de ellas.

Como ya sabemos, el trabajo del pastor es duro y muy sacrificado. Jacob lo sabía muy bien por experiencia propia. Así le relataba a su suegro Labán todas las penurias por las que había pasado en el cuidado de sus ovejas:

(Génesis 31:38-40) “Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.”

Otras veces, sin embargo, para salvar a las ovejas, el pastor tal vez tenga que llegar incluso a arriesgar su propia vida. Así le pasó al rey David: (1 Samuel 17:34-36) “David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba..”

El Señor Jesucristo iba a hacer mucho más que pasar algunos desvelos, frío y peligros por causa de las ovejas. Él iba a dar su propia vida por ellas de la forma más literal que cabría esperar. Y lo iba a hacer de manera calculada, no como algo fortuito o inevitable. Esta era su disposición inquebrantable y lo reitera hasta en cuatro ocasiones en este pasaje (Juan 10:11, 15, 17, 18).

Jesús es el buen pastor

El Señor ya había anticipado otras veces que él iba a dar su vida en sustitución por la de sus ovejas. Cuando fueron a prenderle, Jesús les dijo: (Juan 18:8)“Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a estos”. Y unas horas antes, cuando estaba a solas con sus discípulos, les dijo: (Juan 15:13)“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.

Que bueno es que este día nos declaremos como ovejas de Jesús. “Jehová es mi Pastor“,  Dios espera que lo reconozcamos como el lo dijo: Yo soy el buen pastor. Reconoce esta verdad en tu vida y verás la manifestación de los sobrenatural en tu vida.

Quizás te interese leer también este post: 4 Diseños De Dios Y Su Significado Espiritual.

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here