Todo Esto Te Daré… 3 Formas De Perder El Propósito De Dios.

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Todo esto te daré, fueron las palabras de Satanás a Jesús, luego de mostrarle todos los reinos del mundo y la gloria de ellos… Es difícil imaginar el panorama que estaba ante los ojos de Jesús en estas circunstancias, por tercera vez era tentado, con aquello que en realidad debía de pertenecerle desde siempre como hijo de Dios.

Sin embargo, la condición exigida por Satanás, para que Jesús reclamase los reinos de la tierra era  el pecado más abominable, la idolatría hacia su persona, rendirle adoración a alguien diferente al Dios verdadero.

Aunque en realidad la historia ha demostrado, que muchos han cedido sus principios para alcanzar fama y poder, es verdaderamente gratificante saber que Jesús no fue ese caso.

Hoy podemos vivir muchas circunstancias en las que somos tentados a renunciar nuestros valores y principios a cambio de un ofrecimiento pecaminoso acompañado de la frase: todo esto te daré Por esto, es bueno analizar ¿a qué se enfrentaba Jesús en aquel momento? para poder hacerle frente a nuestras propias tentaciones en la vida.

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El momento perfecto

A menudo solemos pensar que las pruebas se nos vienen encima en un mal momento, y en ocasiones pareciese que todo se orquesto para que no pudiésemos enfrentar los acontecimientos que se nos suscitan, sin embargo, a la luz de las sagradas escrituras esta afirmación no tiene tanto peso.

La biblia dice: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corinitios 10:13)

Este pasaje se confirma el hecho de que cada momento que vivimos es el momento correcto, y las pruebas, dificultades y tentaciones que enfrentamos también son las que precisamente Dios quiere que enfrentemos en ese determinado momento.

Dios no creo el mal ni hace lo malo, pero ciertamente lo permite con un propósito en mente, y en esta ocasión, en la tentación de Jesús, Satanás debía ser derrotado en sus intenciones.

Mateo capítulo 4 versículo 1 dice que luego de que Jesús fuese bautizado por Juan y ungido por el Espíritu Santo, fue llevado precisamente por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo… no fue algo que ocurrió fortuitamente, fue un proceso dirigido por Dios.

Así que, si estás en una situación embarazosa, quizás estas precisamente donde Dios te quiere para luego llevarte a un nivel mayor, tal como sucedió con Jesús al iniciar su ministerio.

Primero: ceder al hambre

La primera tentación que vivió Jesús en el desierto tuvo que ver en esencia con sus necesidades básicas de alimento. Jesús fue al desierto y allí fue diligente en prepararse, para lo que había de enfrentar, estaba en un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches cuando vino el tentador.

La Biblia relata que Satanás exige una prueba a Jesús de que él es el Hijo de Dios, y de esa manera comienza su ataque sobre la integridad de Jesús diciendo:

“Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan”. (Mateo 4:3)

Satanás está cuestionando la identidad de Jesús, y presentándole a la vez, la oportunidad para demostrar su poder en favor de él mismo, es indudable que con cuarenta días sin comer esta era una oferta bastante razonable, mas sin embargo había un detalle…

Jesús no estaba en el desierto para demostrarle algo que Satanás ya sabía, sino para no ceder ante sus pretensiones de la forma que lo hicieron Adán y Eva. En Génesis 3:6 dice que cuando Eva vio el fruto prohibido noto que este era “bueno para comer” y efectivamente lo comieron.

Satanás estaba utilizando la misma forma antigua de seducir, apelando a las necesidades naturales de su cuerpo para inducir a la desobediencia, sin embargo Jesús supo ver un poquito más allá y poner en orden sus deseos, su respuesta fue totalmente apegada a las sagradas escrituras cuando dice:

“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4)”

Con esta respuesta citaba a Deuteronomio 8:3 y ponía de relieve que su obediencia estaba primeramente hacia Dios y a su palabra, antes y por encima de sus propias necesidades básicas a las cuales no cedería si esto significaba desobedecer a Dios, un Dios que estaba seguro cuidaba de él en la forma correcta.

Ceder ante el hambre del momento y hacer uso de su poder para alimentarse representaba la primera forma de salir completamente del propósito de Dios.

Segundo: tentar a Dios

Si en la primera tentación Satanás apelaba a los más primitivos instintos de supervivencia de Jesús  para hacerle caer, en la segunda tentación Satanás apela a un maquiavélico uso de la palabra de Dios (que fue la forma en como Jesús contesto a su propuesta) para que reclame innecesariamente la protección de los ángeles en su favor.

Ingeniosamente Satanás le lleva a la Santa Ciudad (Jerusalén) y le pone sobre el pináculo del templo para luego citar el salmo 91 versículos del 11 al 12 diciendo:

Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Aquí el reto a vencer era la vanagloria de la vida, Jesús no tenía ninguna necesidad de lanzarse del pináculo del templo, sin embargo, Satanás reclama la acción, para que Jesús demostrase así su confianza en que se cumpliría lo que esta escrito, y de esta manera le desafía usando las sagradas escrituras.

Sin embargo Jesús evita caer en su juego, citando la expresa prohibición que encontramos en Deuteronomio 6:16 “No tentaras al Señor tu Dios”. Jesús con estas palabras nos recuerda que nosotros no tenemos potestad de poner a prueba a Dios, es decir tentarlo, el simplemente no tiene nada que probarnos, y ni la tentación viene de Él, ni Él es tentado por nadie (Santiago 1:13).

Tratar de demostrar por la fuerza su identidad, provocando un rescate innecesario por parte de los ángeles era una forma segura de salir del propósito de Dios.

Tercero: Todo esto te daré…

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Satanás habiendo fracasado ya en dos oportunidades, apela a algo que Jesús debía desear poseer como rey, porque para eso había nacido (Juan 18:37) la Biblia dice en Lucas capítulo 4 versículos 5 al 6 que en el momento de mostrarle a Jesús todos los reinos de la tierra y la gloria de ellos hizo la siguiente declaración.

A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

Y ciertamente tenía en parte razón, porque ese era realmente el camino fácil, así fue como Adán  perdió su lugar privilegiado junto con la mayordomía de toda la tierra, entregándosela a Satanás en el momento en que desobedeció, cediendo su voluntad a hacer lo que el maligno decía y comiendo del fruto prohibido.

Ahora Jesús es quien contempla todos los reinos de la tierra, acompañando la cautivante frase todo esto te daré (Mateo 4), Ceder ante los ofrecimientos de gloria y poder representaba la tercera forma de alejarse radicalmente de la voluntad de Dios.

¿Qué es lo que realmente quieres?

Y he aquí el punto importante de nuestra reflexión, ¿cuantas veces se ha presentado la oportunidad de obtener algo de beneficio, algo que queremos, algo que debería ser nuestro, pero lo que se nos exige a cambio… atenta totalmente contra nuestros principios? la decisión que tomemos en ese preciso momento es determinante.

Saber que es realmente lo que queremos es algo de vida o muerte, Satanás tiene muchas cosas para ofrecer siempre, él sabe precisamente que es aquello que queremos y anhelamos, y usara esos deseos en nuestra contra cada vez que pueda para alejarnos de la obediencia a Dios.

La pregunta es ¿te postraras y sederas a sus pretensiones?

Jesús no lo hizo, su respuesta según registra el verso  10 del capítulo 4 de Mateo fue sin titubeo:

“Vete, Satanás, porque escrito esta: Al Señor tu Dios adoraras, y a él solo servirás”.

Jesús estaba totalmente claro de a que había venido; y de que la voluntad de Dios para él no incluía de ninguna forma el desobedecerle. Es esa determinación la que debemos imitar nosotros ante las tentaciones que se nos presenten,  sabiendo que Dios es galardonador de los que le buscan. Y no hay nada mejor que servirle y adorarle en forma exclusiva.

Si Dios te ha trazado un camino, siempre habrá ofrecimientos que quieran apartarte de él. Es entonces cuando debemos escuchar con cuidado, y recordar lo que está escrito, saber que nos debemos primeramente a Dios, es lo único que nos mantendrá en el camino correcto cuando lleguen sin previo aviso los mas cautivadores ofrecimientos de éxito instantáneo e ilícito.

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