Pon a Dios en Primer Lugar Y Lo Demás Será Añadido

Pon a Dios en primer lugar y tendrás una vida donde la bendición del cielo descenderá en todos los ámbitos, ya que será dirigido, instruido y cuidado en cada paso que emprenda, porque el centro de todo será el Padre Celestial.

Estar delante de la presencia de Dios cada día se convertirá en el cumplimiento de la palabra que dice: que hay que buscar primeramente el reino de Dios y lo demás será añadido, y en el aspecto espiritual y material podrá vivir la intervención de Dios de forma diaria.

Índice

    Pon a Dios en Primer Lugar

    Pon a Dios en Primer Lugar

    Cualquier creyente en Dios debe conocer que debe ser la prioridad número uno en su vida, ya que es imprescindible en todos los aspectos que se debe desarrollar tanto en el aspecto familiar, como social, en el laboral, el económico, aún en el aspecto social, se verá reflejada la presencia de Dios.

    Esto se refiere a que no es solamente decir creer en Dios, sino que su comportamiento, sus actitudes y todo lo que emprenda en su vida diaria pueda reflejar la presencia del Padre Celestial, que su vida sea llena de su bendición, ya que el Espíritu Santo estará desarrollando los dones espirituales y el fruto del Espíritu, que lo hará una persona llena de la esencia divina.

    Cuando se habla en tener a Dios como primer lugar en la vida de las personas, es tener una relación personal con Él, donde se puede agradar respetar temer obedecer a lavar exaltar al todopoderoso y que sus caminos pueden ser dirigidos completamente por Él.

    Características de tener a Dios como primer lugar

    La demostración de tener a Dios como prioridad en su vida se pone de manifiesto de una forma real en su diario vivir, demostrar cuanto le ama, cuanto le obedece, cuanto agradecimiento tiene por todas las cosas que le da, es hacerlo en palabra, pensamiento y en acciones.

    La característica esencial de una persona que tiene como prioridad a Dios es que se mantiene fiel en todas las cosas que emprenda, es alabarle y adorarle en tiempo y fuera de tiempo, es buscarlo en oración, reconocer que no es autosuficiente sino que necesita la fuerza y el poder de Dios en su vida, ya que es el mayor deleite para él.

    El tener a Dios en primer lugar es cumplir cada uno de sus mandamientos, demostrando su amor como lo dice la palabra en el libro de Marcos:

    “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:30-31)

    Del mismo modo, es darle la preminencia a Dios en cada paso que emprenda aún en lo más íntimo de su ser.

    “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” (Salmos 19:14)

    La demostración de amar a Dios va directamente relacionada con la conducta que tiene la persona con Él, es viéndolo con reverencia, con respeto, haciendo su voluntad en cada cosa que emprenda, esforzándose todos los días en agradar su corazón, no haciéndolo por obligación, sino por convicción de que Dios es real en su vida y ha sido creado para alabanza de su nombre.

    Esa demostración de reverencia a Dios, alabanza y adoración a Dios está intrínsecamente relacionada con amar y hacer, es lo que conllevará a que la persona de forma genuina demuestre placer en obedecer los preceptos dados por Dios.

    “Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él… El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras…” (Juan 14:15, 21, 23)

    Al tener a Dios como el principal motor de su vida estará haciendo lo que a Él le agrada, ya que será un fundamento para su vida plena, el conocer su palabra, comprender sus preceptos y sobre todo hacer su voluntad en la tierra, para al estar en el cielo ser recibido por Dios.

    “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

    Ejemplo de una Vida dirigida por Dios

    En las Sagradas Escrituras se puede ver una diversidad de hombres y mujeres, quienes fueron dirigidos por Dios y lo pusieron a Él como prioridad en su vida. Sin embargo hay un hombre que destaca que en obediencia y amor al Padre Celestial se mantuvo fiel en todo momento, colocándolo a Él como su guía y protector, ese fue el profeta Elías.

    Ante tanta circunstancias que este hombre vivió permaneció firme y fiel a Dios, y se destacan las siguientes características:

    • Elías de forma humilde le cumplía cada una de las órdenes que Dios le daba, por ejemplo cuando debió acercarse a la viuda y pedirle agua y sustento siendo usado como ente de bendición en ese hogar que lo recibió.

    “Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo. Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; 

    y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba… Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías” (1ra. Reyes 17:8-16)

    • Fue obediente en todas las cosas, a pesar que eso pudiese afectarle la vida, como en el caso cuando oró para que no hubiese lluvia en ese pueblo, ante eso sabía que el sustento sería escaso, sin embargo permaneció fiel, no renegó de Dios sino que obedeció o conforme al plan divino, y es por ello que Dios lo sustento al acercarse a esa viuda de Sarepta, quien le dio alimento y pudo ver un milagro divino.
    • De la misma forma, él tuvo fe al creer que no llovería, o que sería alimentado por una viuda, o cuando estuviese en una cueva serían cuervos los que le darían el alimento. Se necesita fe enfrentarse a los 400 profetas de Baal y ser el único profeta de Dios en ese lugar, y clamar que el holocausto lleno de agua se encendiera de fuego.

    “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: !!Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” (1ra. Reyes 18:37-39)

    Para finalizar se puede decir que Elías amó a Dios por encima del mismo, siendo obediente a pesar de todas las circunstancias adversas que pudo vivir, durante su pasar en la tierra y es un ejemplo a seguir, de demostración de sujeción a la fuente del máximo poder en la tierra que es el Dios Todopoderoso.

    También puedes leer: La Viuda De Sarepta Y Elías: Revelación De La Provisión De Dios

    Por ello lo invitamos a que se mantenga fiel a Dios, que lo busque en oración, lea las Santas Escrituras no mengue en su búsqueda diaria, sino que cada día pueda conocerlo aun más, y de esa manera recibir todas las bendiciones que Él ha preparado aquellos que confían en su nombre.

    “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

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