Parábola De La Higuera Estéril: La Misericordia De Dios

Entre las grandes enseñanzas que Jesús dio se destaca la parábola de la higuera estéril, que viene a ilustrar las misericordias de Dios, y de qué forma su paciencia viene a mostrarse a sus hijos.

En esta Jesús viene a representarse como el gran intermediario entre Dios y su creación, quienes caminan erróneamente, pero que tienen un ayudante (Jesús) para poder lograr los frutos que el Padre desea, evitando conocer su juicio.

Parábola De La Higuera EstérilContextualizando la Parábola de la higuera estéril

Jesús siendo sabio por excelencia, cada enseñanza que narraba buscaba que las mentes de sus oyentes pudiesen ser transformadas, y las tomaba de la misma cotidianidad.

La parábola de la higuera estéril es narrada luego que Jesús es interpelado por la multitud sobre unos asesinatos hechos por Poncio Pilatos, al que él responde con otro hecho en el que involucraba la muerte de 18 personas, producto de la caída de una torre, mostrando así la fragilidad de la vida, y como la muerte llega sin avisar.

La historia fue esta:

“En este mismo tiempo, algunos estaban allí contándole de ciertos galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la sangre de sus sacrificios. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Piensan que estos galileos, porque padecieron estas cosas, habrán sido más pecadores que todos los galileos? Les digo que no; más bien, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre de Siloé y los mató, ¿piensan que ellos habrán sido más culpables que todos los hombres que viven en Jerusalén? Les digo que no; más bien, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán de la misma manera”(Lucas 13: 1-5).

Como se puede ver Jesús creyó pertinente responder tomando otro ejemplo que abordará la muerte, y que los haría recapacitar sobre la creencia popular que tenían. Pues, consideraban la muerte justa producto de los pecados cometidos; es decir, de acuerdo a tu pecado vendría el castigo de la muerte.

Más sin embargo, Él aclara que ni los galileos asesinados eran más pecadores que aquellos que murieron en la caída de la torre.

Jesús quería demostrar la fragilidad de la vida, y cómo los seres humanos podrían tener debilidades y fortalezas pero al momento de la llegada de la muerte el arrepentimiento era lo que cambiaría su destino eterno. Por lo que debían buscar el perdón de Dios, por sus pecados, pues no sabrían cuándo llegaría su final en la tierra.

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Prosiguiendo a narrar la parábola:

“Dijo también esta parábola: tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo halló; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortará después” (Lucas 13: 6-9).

El proceso del crecimiento de la higuera

Nuevamente, Jesús toma una actividad cotidiana en Israel, y es el trabajo agrícola que venía a ser muy popular en esas tierras. Este tipo de planta al que él se refiere en la parábola tomaba un tiempo de crecimiento, que oscila entre 3 años para que sus ramas crecieran unos 5 metros, aproximadamente, y dieran el fruto.

Es por ello que el dueño considera cortarla, pues no había dado fruto en el tiempo estipulado, demostrando su esterilidad. Es de entender la molestia del dueño de la tierra, que había esperado un largo tiempo, con paciencia, ver la planta llena de frutos, y la consigue vacía, ocupando un espacio que debía ser productivo

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La orden dada de cortarla, era la decisión correcta, para los oyentes, según la tradición de la época. Sin embargo, el trabajador de la tierra solicita más tiempo en abonarla, preparar mejor su lugar, darle más nutrientes y esperar frutos de ella. Y de no dar frutos cortarla, como lo ordenó el dueño.

Allí se destaca la actitud misericordiosa del trabajador de la tierra, y la importancia que le daba a cada fruto, evitando que la cortaran, y propone disponer más tiempo en cuidarla y darle mayor atención, para que floreciera, correctamente.

Representación Espiritual de la Parábola de la Higuera Estéril

Como todas las parábolas de Jesús, en ella se encuentran simbolismo, que Jesús quería dejar tanto a sus oyentes de la época, como todos los creyentes en este tiempo. A continuación las analogías presentes:

Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló”

El hombre

El hombre al que se refiere Jesús, es el mismo Dios quien es el que tomó la tierra, para convertirla en su viña.

La Viña

La viña representa a la tierra de Israel, que fue creada por Dios para dar frutos de adoración a su nombre, en el contexto que Jesús la cuenta. Pero, llevándola al plano actual, se refiere a la tierra que Dios creó, los pueblos y países que existen en el mundo.

La higuera

En este aspecto, es la ilustración de los judíos, que estaban escuchando su enseñanza, y que hoy en día se refiere a todas las personas en el mundo.

Los frutos

El fruto al que se refiere en este caso es al cambio de actitud de los malos pasos, de los judíos en ese tiempo, y de todas las personas, actualmente. Es reflejar el arrepentimiento de sus pecados, cambiar sus acciones y motivaciones.

No encontró fruto

Los judíos tenían la creencia en que por ser descendencia física de Abraham no tenían porqué arrepentirse de sus pecados, pues el hecho de venir de Abraham era garantía de ir al cielo. Es por esa creencia que Dios no encuentra esos frutos, pues estaban adoctrinados por la costumbre adquirida por los años.

En el caso actual Dios está en la búsqueda de ese fruto (arrepentimiento) en todas las personas, en el mundo, Sin embargo, los placeres del mundo y su comodidad aún mantiene a las personas en una ceguera espiritual, que no los hace producir el fruto esperado por Dios.

Continuando con la narración, Jesús muestra los tiempos de Dios para cumplir sus juicios, y a la vez la compasión de Jesús, al pedir misericordia por los hombres.

“Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo halló; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces respondiéndole, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortará después”

Los tres años

Aquí cuando el viñador habla de los 3 años, es el tiempo que Dios le dio al pueblo judío al arrepentimiento de sus malas acciones, y se volvieran a Él. Que vale acorta que no es, literalmente, el tiempo que se apunta en la parábola, pero que hace referencia al tiempo suficiente, dedicado en dar los frutos esperados.

Actualmente, ese es el tiempo que puede dar Dios a cualquier persona en la tierra, pues hay muchas que caminan en la tierra, pero parecen muertos vivientes, sin dar buenos frutos, ante los ojos de Dios.

Decide cortarla

El viñador, convencido en el tiempo de su cosecha, decide cortar la higuera. Dios no es que tiene una paciencia ilimitada, es que él cumple los tiempos establecidos, y si necesita algo en un tiempo oportuno, lo va a buscar. Y en este caso los judíos, no daban frutos producto al mal comportamiento.

Muchas veces las personas viven situaciones difíciles, y no es que Dios le quite la vida, sino que sufre una reprensión por sus malas acciones, al cumplirse los tiempos de Dios.

El viñador

Ese viñador compasivo representa a Jesús: “Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone” Jesús es el que viendo con amor a la tierra vino a pedir aplazamiento de la ira de Dios, que sufriría el pueblo judío si no se arrepentían de sus pecados.

Por lo que Jesús se encargó de abonar esa tierra, de brindarles enseñanzas, señales, milagros, portentos, para que pudieran arrepentirse, y dar esos frutos anhelados por Dios.

Pero en cumplimiento de su palabra es indetenible: “Y si diere fruto, bien; y si no, la cortará después”

Los judíos recibieron su merecido, pues no dieron el fruto solicitado, y luego de la muerte de Jesús, pasaron 40 años y destruyeron Jerusalén, además de una gran mortandad, producto al azote recibido por los romanos, dispersando a los sobrevivientes, entre las otras naciones.

En el ámbito actual, Jesús al morir en la cruz es la evidencia del tiempo extendido para formar y abonar a todas las personas en la tierra, y junto con el Espíritu Santo, está buscando que cada creyente y no creyente lleguen a un arrepentimiento genuino.

“Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, él que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8: 34)

La historia del pueblo judío es evidencia de esta parábola, que muestra a un Dios paciente lleno de amor, pero también a un Dios que es justo en sus palabras. Aquí Jesús alerta que habrá un juicio final, y el arrepentimiento es la mejor opción ante ello.

Decisión propia: ser una higuera estéril o llena de fruto

La parábola de la higuera estéril viene a revelar la hermosa paciencia de Dios a su creación, en darle oportunidad en arrepentirse y que su amor sea tangible al perdonarlos. Pero a su vez muestra la seriedad en el cumplimiento de su Palabra, y que al no conseguir lo que anhela de su creación, cumplido el tiempo, recibirán su recompensa.

Evidenciando lo vulnerable que es el ser humano, al no tener control de los hechos que pueden venirle. Y por ello Jesús da el aviso a lo conveniente que es estar del lado correcto: arrepentirse, mientras tenga la oportunidad.

Es hacer entender a las personas que no pueden abusar de la paciencia y bondad de Dios, en la espera de sus frutos. Pues, es Él quien tiene los tiempos en sus manos, y no el hombre, por lo que no puede programar su fecha de arrepentimiento, si se le ha dado la oportunidad de hacerlo.

Este mensaje también es para los creyentes, que asisten a la iglesia, que leen la Biblia, que oran, pero que quizá no estén dando el fruto esperado por Dios: al arrepentimiento, que se refiere a cambiar sus acciones, su mentalidad, hacer cosas que los está llevando a un mal camino, olvidándose de la enseñanza correcta.

Para finalizar se puede decir que al ser una higuera en la viña de Dios recibirá la ayuda de Jesús, que con sus nutrientes provocará el crecimiento de los frutos del Espíritu que necesita: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas5: 22-23)

Pero es decisión de las personas, aprovechar el tiempo de preparación en la viña, pues nadie sabe su tiempo en la tierra. Y es Dios quien da el tiempo, para que todos puedan dar sus frutos:

“…sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2da Pedro 3: 9) evidenciándose que su deseo es que nadie se pierda, y no sean esa higuera estéril.

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