Misericordia Quiero Y No Sacrificio… Solicitud De Un Dios Amoroso Ante Los Religiosos

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Misericordia quiero y no sacrificio… Una expresión inusual en la Biblia viniendo de Dios Todopoderoso. En las sagradas escrituras esta frase aparece en forma literal solamente tres veces, expresando no solamente una profunda compasión, también en cierta medida un nivel de decepción, ante las indolentes acciones de un pueblo ignorante de la naturaleza, esencia y voluntad del Dios.

Antes de entrar en el tema es necesario recordar que en la antigüedad, luego de la institución del Pacto entre Dios y  la casa de Jacob; y posteriormente con base en la Ley Mosaica. Israel, quien fuera entonces el pueblo escogido por Dios todopoderoso para manifestar su gloria en él; debía hacer continuamente una grande y muy diversa cantidad de sacrificios y rituales; a fin de que Dios perdonase sus pecados y fuese agradado en su santidad (Hebreos 9:22)

Sin embargo, aunque todos estos sacrificios estaban debidamente instituidos y señalados en la Ley; podemos ver con cierto desconcierto que estaban realmente lejos de ser la plenitud de lo que Dios realmente exigía y quería de su pueblo, prueba de ello son estos tres versículos donde el argumento de continuo de parte de Dios es “misericordia quiero y no sacrificio”.

Misericordia quiero y no sacrificio…

Dice Dios a un pueblo que no le entiende… Que quiere honrarle con rituales, pero que no es capaz de ver lo que en esencia le interesa y preocupa. Un pueblo que busca cumplir con una norma solamente por motivos de conciencia; pero que ha olvidado la ley más importante, la Ley de la clemencia.

La primera vez que vemos esta expresión es de la boca del profeta Oseas. Dicen las sagradas escrituras:

“Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”. Oseas 6:6

El pueblo al cual Dios le habla a través de su profeta Oseas, no era un pueblo pagano que no conocía la Ley de Dios. ¡Era a Israel! pero aunque ya conocían las sagradas escrituras; al parecer no conocían lo más importante, “el Dios de quien hablan esas escrituras…”

Tenían conocimiento de la religión pero habían olvidado “la intimidad con Dios…” podían saber todo lo que la Ley exigía; pero habían perdido de vista el sentir y voluntad del Dios que les entregó la Ley.

en cuanto a su vida espiritual estaban realmente en graves problemas aunque no se habían dado cuenta.

Cuántas veces hemos podido caer en semejante situación, perfectamente conscientes de lo que exige la religión; pero olvidando lo principal la clemencia que enseña y muestra nuestro Dios a través de su presencia, cuantas veces nuestra concentración y enfoque se hace cautiva de la religiosidad y olvidamos el conocer íntimamente a ese Dios de verdadera justicia, misericordia y amor en quien decimos creer.

En los tiempos de Jesús cientos de años despues no fueron demasiado diferentes las circunstancias; habían hombres doctos y eruditos en las sagradas escrituras pero que no les preocupaba esa esencia…  la justicia, la misericordia y la fe, son cosas que era necesario practicar sin dejar la vida religiosa de la que tanto presumían Mateo 23:23-24.

¿Es Malo Conocer La Palabra de Dios?

Indudablemente que no… La Biblia es clara en que es bueno y necesario, escudriñar las escrituras (Juan 5:39). Sin embargo cuando vemos el conocimiento de Dios como algo separado del mismo Dios; quien en realidad es una persona, que se revela a sí mismo a través de su palabra la Biblia, entonces estamos en un camino no bueno.

Lo que es realmente malo, es que por haber aprendido tanto, nos volvamos orgullosos y la religiosidad nos ciegue… Bien lo dice la escritura El conocimiento sin amor envanece (1Corintios 8:1).

El verdadero equilibrio está en conocer a Dios íntimamente, cual es su intención con cada acontecimiento. Que quiere enseñarnos cómo quiere bendecirnos y bendecir a otros a través de nosotros; cuál es el propósito de las muchas adversidades que a veces enfrentamos bien lo dijo Dios a través del profeta Jeremías; “No se alabe el sabio en su sabiduría ni en su valentía el valiente (…) Alabese en esto el que se hubiere de alabar en entenderme y conocerme… Jeremías 9:23-24

La palabra de Dios debe ser estudiada y escudriñada por todo cristiano, pero no debemos perder de vista; que la finalidad de todo esto no es transformarnos en la nueva raza de eruditos; sino conocer a Dios como persona y vivir conforme a sus designios… Dios desea que le conozcamos de forma tal que podamos proceder conforme a su deseo constantemente; Él realmente quiere que sepamos cómo piensa y que valora más… Y que nuestras acciones cada día se apeguen más en forma natural a su voluntad.

Pero no es tan fácil, a menudo nuestras mentes escogen el camino de la religiosidad, en detrimento de su voluntad. Si no tenemos cuidado terminaremos por escoger inconscientemente el camino del “rito”; La acción religiosa que nos trae “según” aceptación y paz para con Dios… Olvidándonos que la comunión con Él y la salvación son un regalo y que es una prioridad el creer adecuadamente en Jesús por sobre todo lo demás.

Conocer su corazón.

Un Jesús buscando misericordia…

Las siguientes dos veces que se menciona la expresión misericordia quiero y no sacrificio es directamente de la boca del señor Jesucristo en el evangelio de Mateo. Y es precisamente relacionada en un principio con el autor del libro, Mateo.

La Biblia narra en Mateo 9:9 que Jesús vio a este hombre sentado en la banca de los tributos públicos; y le llamó para que le siguiese, inmediatamente Mateo le siguió, sin embargo no mucho tiempo después, ya en la casa de Mateo. Los fariseos menospreciaron a Jesús porque comía con publicanos y pecadores; y preguntaron a los discípulos ¿por qué Jesús hacía esto? Ya que según ellos esto le contaminaba, y perjudicaba.

El prejuicio gobernaba los corazones de aquellos hombres quienes debido a su estatus en la sociedad de aquella epoca debían ser el ejemplo a seguir. La respuesta de Jesús ante esta actitud de los fariseos fue contundente:

 “… Jesús, les dijo:

–Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Mateo 9:12-13

Jesús estaba mostrándoles a aquellos hombres cuál era la verdadera necesidad que había en aquel momento. “Llamar a pecadores al arrepentimiento” ¿cuántas veces hemos perdido ese objetivo en nuestras acciones? ¿cuántas veces preferimos compartir nuestro tiempo solamente con quienes comparten nuestros ideales, pensamientos y perspectiva de vida? ignorando a aquellos que quizás necesiten tan solo un poco de nuestro tiempo para sentirse valorados y amados y dignificados… ¿haría Jesús lo mismo?

“Aprended lo que significa”: misericordia quiero y no sacrificio…

Dios espera que seamos sensibles a las situaciones de vida de las personas que nos rodean. Que no solo seamos prejuiciosos, habidos para etiquetarlas y desplazarlas; es necesario recordar siempre que sin importar de quien se trate Dios le ama, y se interesa por ellos. No es bueno andar por allí con una mentalidad engreída y prejuiciosa como si no existiese la posibilidad de pasar por situaciones de vida similares a las experimentadas por esas personas que socialmente muchas veces son objeto de nuestro menosprecio.

misericordia quiero y no sacrificio

Última mención de Jesús

Si supierais qué significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes Mateo 12:7

Con esta, ya es la segunda vez que Jesús cita las palabras dichas por Dios en la antigüedad a través de Oseas… Estaban los discípulos recogiendo espigas en el dia de reposo para mitigar el hambre cuando los fariseos al verlos, les condenaron por tal acto (estaba prohibido laborar en día de reposo).

No juzguéis para que no seáis juzgados… dicen las sagradas escrituras en Mateo 7:1-2, ¿Cuán inclemente era el juicio sobre aquella docena de hombres hambrientos? ¿se imaginarian aquellos que les censuraban que por más de 2000 años se hablaría de sus reprobables acciones?

Podemos hacer muchos planes pero a ciencia cierta no tenemos manera de saber qué nos deparará el destino; ¡seguramente Mateo no imaginó que sus escritos serían leídos por más de 20 siglos! pero Dios quien conoce el futuro y habita en el eterno presente sí.

Apartemonos pues tan rápido como podamos de la apatía y la incomprensión de las situaciones ajenas, y caminemos como hijos de Dios en pos de la misericordia. Recordando que no somos ni mas ni menos que nadie, y que Dios ve los motivos más allá de nuestras rutinas y ritos… El vivir en amor debe ser la meta por encima de la religiosidad…

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