La Parábola del Sembrador… ¡Un Manual Para dar Fruto!

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La parábola del sembrador de Jesús es por excelencia la explicación perfecta de los motivos y causas del ¿Porque? para muchos en sus vidas no funciona el mensaje de Dios. Y en este caso no se trata solo de personas que por algún motivo han decidido no acercarse a Dios, sino también de aquellas, que en algún momento le consideraron su mejor opción y fueron a Él esperanzados; más sin embargo con el pasar del tiempo no han tenido los resultados esperados…

¿Y qué resultados esperan? pues se trata de vivir vidas en bendición con el fruto del Espíritu Santo en ellas. (es decir amor, gozo, paz, benignidad, bondad, fe) Jesús aclara a través de la parábola del sembrador los peligrosos motivos por los cuales existe la posibilidad de que la palabra de Dios quede infructuosa y no surta en nuestras vidas el efecto para lo cual fue dada. Y por ser esto un punto tan importante en su mensaje lo encontramos en tres de los cuatro evangelios.

“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Se le acercó mucha gente, así que él, entrando en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Les habló muchas cosas por parábolas, diciendo:

El sembrador salió a sembrar…”

la parábola del sembrador

Todo comienza con una semilla…

La semilla es el insumo principal de la labor de siembra, en este caso si leemos con detenimiento los tres relatos Bíblicos que hablan de la parábola del sembrador (Mateo 13:1-15; 18-23; Marcos 4:1-20; Lucas 8:4-15) notaremos que en todos los casos donde la semilla tuvo oportunidad ¡germino! normalmente la semilla necesita de agua para germinar y el hecho de que esta haya germinado nos dice muchas cosas.

El agua puede simbolizar la presencia del Espíritu Santo, que es lo único que puede hacer que la semilla que en este caso es la palabra de Dios se active en nuestras vidas; comience a crecer. El hecho de que la semilla siempre haya germinado (con una única excepción) nos muestra que la palabra de Dios es cien por ciento viable, buena y con capacidad productiva…

Una palabra que recorre mentes y corazones por todo el mundo (representado en el campo) como está profetizado en el capitulo 24 de Mateo:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; (…)”. Mateo 24:14

Dios al igual que este sembrador despreocupado esparciendo las semillas, envía su palabra por todos los tipos de tierra sin distinción ni preferencias, una semilla que en todos nosotros tiene el enorme potencial de germinar, echar raíces, crecer y dar fruto pero que sin embargo está limitada por el tipo de tierra en la que cae, lo cual en este caso representa las diferentes formas de pensar o mentalidades que hay en nosotros, es nuestra mente la que va a determinar el destino y fruto de la palabra de Dios en nosotros.

Hablemos ahora de estos 4 tipos de mente:

1. Una Mente Apática.

El primer tipo de mentalidad que no da fruto y que encontramos en la parábola del sembrador es la apática. Analicemos lo que dice la escritura respecto a ella:

“El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron”. Lucas 8:5 

(…)

Los de junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven”. Lucas 8:12

Este tipo de mentalidad no valora la palabra de Dios, no tiene interés suficiente, por lo que cualquier distracción hace que pierdan la totalidad del mensaje de Dios que era para su salvación. El hecho de que diga que la semilla es pisoteada, indica que es menospreciada por quien la recibe… recordemos que la tierra representa un tipo de corazón o de mente y en este caso es una mente cauterizada.

Las aves en este contexto son una representación de los poderes de las tinieblas operando a través de demonios como en otras parábolas, en este caso la conciencia dominada por Satanás (2 Corinitios 4:3-4) no permite ver la verdad, ni que la palabra sea entendida de manera que se pierde totalmente (Mateo 13:19).

2. Una Mente Inconstante.

El segundo tipo de mente en la parábola del sembrador es la mentalidad inconstante la cual tiene cierta afinidad por las cosas fáciles veamos como Jesús la incluye en la parábola y la explica:

“Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.  Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó”. Marcos 4:5-6

(…)

“Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan”.  Marcos 4:16-17

La mente representada en los pedregales, son aquellas cuyos paradigmas son demasiado fuertes y rígidos, son corazones endurecidos, mentes que no están dispuestas ha hacer cambios profundos en sí mismas. Se trata de personas que inicialmente gustan de la palabra, pero no la valoran lo suficiente como para cambiar cosas en su estilo de vida. Y cuando por causa de la palabra de Dios son acosados, vituperados o perseguidos, abandonan rápidamente el camino de Jesús, ¿La causa? no profundizaron en las enseñanzas de Dios; ni dejaron que las enseñanzas de Dios profundizasen en ellos.

3. Una Mente Demasiado Ocupada.

El tercer tipo de mentalidad en la parábola del sembrador que hace infructuosa la palabra de Dios, es aquella que tiene muchas  y “más importantes” prioridades; antes que atender y poner por obra el mensaje de Dios.

Cómo habla Jesús de este tipo de mentalidad en la parábola:

“Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto”. Marcos 4:7

(…)

“Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,  pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”. Marcos 4:18-19 

Nótese que la única diferencia entre este tipo de tierra y el último (que da buen fruto) son los espinos. Estos espinos representan todo aquello que la persona no quiere o no es capaz de sacrificar para poder poner por obra la palabra de Dios. Esta persona realmente ama a Dios y deja que la palabra profundice en su vida. Pero lo que realmente le limita son las muchas cosas que tiene que hacer; antes de intentar honrar a Dios con sus acciones y palabras.

Los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas…

Paulatinamente la persona con este tipo de mentalidad se alejara dolorosamente de todo lo que tenga que ver con Dios; en la medida que las actividades espirituales comiencen a amenazar sus otros intereses más importantes y prioritarios; que si lograse valorar menos haría una gran diferencia en su destino…

4. La Mentalidad que Dios espera…

“Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”. Marcos 4:8

(…)

“Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”. Marcos 4:8-20

El cuarto tipo de mentalidad es el único que según la parábola da fruto, nótese que da fruto a diferentes proporciones, pero da fruto, de la parábola en conjunto podemos deducir, que para dar fruto Dios espera que prestemos atención a su palabra, para que no la perdamos por la acción del Diablo y sus demonios trayendo distracciones sobre nosotros, que seamos sensibles y profundicemos en su palabra para que al venir la prueba tengamos como enfrentarla y soportarla, y que la atesoremos más que a cualquier otra cosa, para que con el tiempo ella produzca un hermoso fruto en nuestras vidas.

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