La Gratitud A Dios. Qué Es, Versículos Y Más

La gratitud a Dios es la actitud correcta que debe tener cada persona que ha tenido la experiencia de conocer el favor y gracia del Padre Celestial, no desde la distancia de un Dios lejano, sino desde la cercanía que surge al conectarse con la fuente de salvación del mundo.

Es importante que todo creyente en Dios pueda mostrar el agradecimiento genuino a Dios, quien ideó un plan de salvación para toda la humanidad, al enviar a su hijo unigénito para que muriera en una cruz, para salvarlos a todos de una condenación eterna en el infierno, y todo lo hizo por amor.

Índice

    La Gratitud

    La Gratitud

    Cuando se habla de gratitud se puede definir como un sentimiento en el que se le da valor o estima a un bien recibido, tanto material o espiritual, el cual se muestra con correspondencia a través de una buena actitud o una palabra de agradecimiento.

    El origen de la gratitud viene de la palabra latín gratitudo, cuyo término se forma de la raíz gratus, que tiene el significado de ser "agradable" y cuyo sufijo es la palabra "tudo" que se expresa como cualidad. Del mismo modo, es un sentimiento que no prescribe cuando la persona lo corresponde, al darle un valor que es incuantificable o invaluable.

    En este sentido, la gratitud se convierte en un valor social en el que se manifiestan otros tipos de valores afines como la fidelidad, la amistad, la lealtad, llevando de ese modo a construir un amor genuino por la persona a la que le tiene estima, por el favor concedido.

    Es por ello, que la gratitud es importante en las relaciones humanas, ya que eso produce al desarrollo de la empatía entre las personas y los convivientes que están en su entorno permitiendo de esa manera una mejor sociedad donde la cooperación y solidaridad entre los individuos pueda ser genuina y placentera.

    La Gratitud a Dios

    De este modo, al conocer que es la gratitud todos los creyentes en Dios deben mostrar esa actitud correcta de un corazón que está agradecido por haber sido perdonado, redimido, bendecido, limpiado de los pecados y llevado a la presencia del Padre Celestial.

    Cuando una persona está agradecida con Dios eso le impulsa a ser obediente, cumplir cada uno de sus mandatos que Él ha dejado en las Sagradas Escrituras, permitiendo de ese modo a que el Espíritu Santo de Dios obre en su vida y llevándolo al camino correcto, porque lo hacen con amor.

    “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21)

    Del mismo modo, la gratitud hacia Dios impulsará a las personas en tener una adoración genuina ante Él, ya que lo harán con todo su ser, sin importar las circunstancias en la que esté viviendo, ya que saldrá una adoración genuina de su corazón agradecido, por todo el favor y amor que Dios le muestra a esa persona.

    De la misma forma, que una mujer que era pecadora se postró delante del Señor, y lo adoró sin importar la crítica de los fariseos que la señalaban, derramo un perfume a sus pies, siendo grato para Jesús.(Lucas 7:36-50)

    “Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama” (Lucas 7:47)

    El conocimiento de Dios en la vida de cualquier creyente impulsa a comprender ese amor inquebrantable de Dios, es por ello que el sentimiento de gratitud cada vez es más grande, impulsándolo en anhelar vivir en santidad por haber recibido la salvación de Dios, y querer vivir en su presencia de forma eterna.

    “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14)

    Por otra parte, cuando una persona recibe el amor de Dios eso impulsará a que tengan un corazón humilde, donde no haya orgullo, altivez, ni prepotencia, sino que entenderán que deben ser amorosos, humildes, bondadosos, buscando ser reflejo de Dios en sus vidas, reconociendo que solo Dios es el mayor entre todos. Y es por ello que Jesús narró una historia que hablaba de la humildad:

    “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

    ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:9-14)
     

    Cuando una persona se le revela el amor de Dios en su vida y reconoce todos los favores que ha recibido de parte de Él, querrá que muchas personas puedan recibir ese amor y perdón de pecados, que sólo Dios puede entregar, y es por ello que buscan llevar la palabra, predicar, orar por las personas y cumplir con el mandato de llevar la gran comisión a todas las naciones.

    “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20)

    La Ingratitud hacia Dios

    Del mismo modo que existe la gratitud hacia Dios existe la ingratitud hacia Él, que es una actitud que proviene de satanás, siendo diabólica y que busca desconocer a Dios en todos sus caminos, y eso aconteció desde el jardín del Edén.

    Cuando una persona tiene ingratitud ha desarrollado en su vida un espíritu maligno de incredulidad, ya que está colocando una barrera delante del Dios creador, permitiendo crear en su vida otros dioses o paradigmas que le dan respuesta a su conveniencia, desconociendo la verdad del Dios Todopoderoso.

    Del mismo modo, la ingratitud está relacionado con la traición a Dios, ya que eso fue lo que llevó a Judas a convertirse en el traidor que entregó a Jesús a sus enemigos. Se puede decir que la ingratitud es la característica principal del hombre pecador, aquellos que están reprobados desde la perspectiva de Dios.

    El Valor de Ser Agradecidos a Dios

    Cuando una persona es agradecida está reconociendo a Dios en su vida, y es por ello que las Sagradas Escrituras enseña la importancia de cultivar un corazón que sea agradecido por todas las cosas, ya que cada una de ellas tienen el fin de cumplir el propósito de Dios en la vida de las personas, y aún David lo escribió en uno de los salmos que habla de la gratitud:

    “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

    El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.  Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia” (Salmos 103:1-6)

    Una persona cuando es agradecida a Dios está llena de gozo, y su vida es bendecida producto al conocimiento que tiene de la salvación recibida, que le permite recibir un sin numero de beneficios que lo sellan como un hijo y coheredero del reino de los cielos.

    “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (Hebreos 12:28)

    De este modo, la palabra de Dios enseña que el agradecimiento a Dios debe ser un estilo de vida para todo el creyente, ya que le permitirá un crecimiento espiritual, y podrá demostrar su amor al salvador de su vida

    • “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20) 
    • “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17)

    Todo esto se logra a través de la comunión que tenga la persona con Dios, permitiendo que obre en su vida, lo dirija, le provea, le enseñe, le instruya, le corrija y todo esto a través de la oración que elevé de forma diaria al Padre Celestial.

    “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

    Cuando una persona es agradecida permitirá que la paz de Dios habite en todas las cosas que lleve a cabo, ya que tendrá el respaldo total en cada una de sus áreas de vida, desde el aspecto de salud, familiar, económico y aún el laboral logrando de esa manera una vida tranquila.

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    Para finalizar se puede decir que todos los creyentes en Dios deben desarrollar un corazón agradecido, humilde, lleno de amor hacia Dios, donde demuestran a través de sus acciones esa gratitud que tienen por haber sido salvados, redimidos, perdonados es la demostración de un amor genuino hacia Dios.

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