Verdades Fundamentales Que Afirma y Enseña Juan 3:16…

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De todos los pasajes de la escritura, Juan 3:16 es uno de los principales, más notorios y populares; es uno de los textos esenciales que dan forma a la doctrina y hasta a la cultura cristiana; principalmente de tendencia evangélica. Si bien es cierto que hay muchos pasajes bien conocidos, es acertado resaltar; que son relativamente pocos los escritos tan emblemáticos como el versículo dieciséis del capitulo tres del libro de Juan.

La escritura Dice textualmente en la versión Reina Valera de 1960 de la siguiente manera:

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Juan 3:16

Y de esta manera se resume en un solo escrito y de una forma notablemente prodigiosa los aspectos fundamentales de la doctrina de la “Salvación” del alma. Este versículo es uno de esos pasajes asombrosos con los cuales la Biblia nos sorprende reflejando un profundo y complejo mensaje que no deja de ser sencillo a la vez.

Es la historia de amor eterno contada en unos pocos segundos… Una poesía encarnada en acto de la redención del hombre; que se concreta en un histórico, único y exclusivo hecho imposible de ignorar; y en cuya descripción siempre faltarán las palabras.

Es un retrato perfecto de lo que significa en un sentido esencialmente práctico el amor más puro sublime y genuino, que ser humano alguno pueda conocer y experimentar.

Descifrando el mensaje eterno… Juan 3:16

Juan 3:16

El versículo comienza con la expresión “porque” una expresión que implica y denota una explicación; una explicación para lo que estaba a punto de decirse… Y lo siguiente, es una expresión de magnitud “de tal manera” y así inicia el emblemático Juan 3:16.

Porque de tal manera amó Dios al mundo…

Tal es la magnitud del amor de Dios, tal es su capacidad de amar; tal es la grandeza de su misericordia, benevolencia y benignidad por el mundo; y esto es importante, que no hizo la excepción de amar solamente a los judíos; ni a ningún otro grupo de personas selecto. El alcance, amplitud y capacidad de su amor tiene una magnitud especifica: “El mundo entero”.

Un mundo heterogéneo, en ocasiones ingrato y perverso… Uno que históricamente ha demostrado una insaciable obstinación y terquedad en trazar su propio rumbo; el mismo mundo que en no pocas ocasiones no ha aprendido a darle la cara a Dios, antes siempre con avidez, alevosía y constancia le da la espalda… Un mundo que a ciencia cierta y por muchas razones no merece ser amado, sin embargo ¡a ese mundo! es el que Dios ha amado… y de que sublime manera tan grande, intensa y profunda.

… que ha dado a su hijo unigénito…

Aquí es la parte de Juan 3:16 donde se denota las implicaciones de su amor por nosotros… La palabra empleada en este versículo como amor es la palabra original del griego agapao o agape; de la cual se tienen muy pocos registros conceptuales y cuya mayor utilización se remite a las sagradas escrituras. Esta palabra, tiene grandes implicaciones, ya que aunque no posee un concepto como tal; su definición más precisa lo califica como “un verbo de acción imperfecta”.

Lo expresado en el párrafo anterior aunque suene un poco extraño es en realidad bastante simple en sus implicaciones; y quiere decir, que esta clase de amor (el amor de Dios), el verdadero amor, siempre que se le menciona en la escritura; esta haciendo algo. Y ese algo es bueno… Por eso en esta ocasión se señala la magnitud del acto: “La entrega de su propio hijo”; es el tamaño profundidad e intensidad del amor de Dios por el mundo.

¿Quien en su sano juicio entregaría a su hijo a su unigénito (único y principal) para ser sentenciado a muerte en lugar de personas culpables, siendo este inocente…? Aún sería difícil encontrar naturalmente algún padre o madre que entregase a su hijo aunque este fuese un delincuente culpable; sin embargo la grandeza del amor de Dios se reflejo en que Jesús era un inocente entregado por muchos pecadores. dice textualmente la escritura:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 5:8

… para que todo aquel que en él cree…

Acá es donde se expresa la única condición requerida: “Creer” note usted, que esta palabra está conjugada en presente continuo, es decir que no se trata de haber creído en algún momento ya pasado en el acto de muerte y resurrección de Jesús, se trata de creer y mantener la creencia constantemente. Se trata de vivir por fe en esta verdad, con esperanza y constancia creyendo que por su sacrificio nosotros somos aceptados por Dios ante su presencia.

Somos justificados de nuestros pecados pasados, presentes y futuros… Si tu eres de los que creen en la existencia de Jesús, si para ti el es el hijo de Dios; la encarnación gloriosa del Dios todopoderoso que vino a nosotros en forma humildemente humana. Si eres de los que creen en el poder absoluto y supremo del creador del universo para hacer precisa y exactamente lo que la Biblia dice que hizo; entonces este versículo es contigo… por ti murió Jesús.

¿y con que propósito fue entregado Jesús en lugar nuestro? en el versículo de Juan 3:16 ahora se expresa los efectos de la acción de Dios al entregar a su hijo, ¿que se logro con aquel sacrificio?

…No se pierda…

El efecto principal del sacrificio del hijo de Dios es el rescate, de la condenación eterna. Es la salvación del alma y el re-direccionamiento de nuestra vida, es una conciencia profunda de lo que somos y de lo que Dios es, es la ayuda que necesitaba el que cree en Él para caminar conforme a sus propósitos y designios; la guía para conocer su agradable, deseable, justa y perfecta voluntad para nuestras vidas.

Para aquellos que caminan sin rumbo es un destino, para aquellos que no saben que les depara la vida es un propósito… Aún para aquellos cuyo camino se haya torcido, en dirección no buena, con resultados inciertos y un futuro perdido, para que ellos “no se pierdan” Dios envió a su hijo como guía y modelo a seguir, como maestro y líder.

Dios mismo se entregó por nosotros en la persona de Jesús y no existe mayor entrega o regalo que este. un sustituto que pagase lo que debíamos nosotros, un hombre quien es mismo verbo encarnado; El Único, legítimo y verdadero Dios enfrentando una cruenta muerte como castigo por el pecado ajeno.

El pecado del que cree, el pecado de aquel que no quiere perderse y anhela una esperanza y cree que en Jesús hay una salida… el pecado de aquel que confía en Dios y que cree con vehemencia ser perdonado de sus transgresiones para habitar en el futuro en su presencia…

…más tenga vida eterna.

En lugar de la perdición, Dios nos entrega un regalo; en lugar de la eterna confusión aparece el logro más grande de la redención, es el obsequio más preciado que se puede llegar a alcanzar, algo que nadie en el mundo sino solamente Dios nos puede entregar; he aquí la promesa por la cual hemos de luchar, he aquí el anhelo que Jesús conquistó en la cruz y nos vino a entregar.

Vida eterna.

No existe mayor logro, pago o remuneración, no hay mayor promesa que esta “Vida eterna”  que nos es otorgada, nada se le puede comparar y solo en Dios y a través de su hijo la podemos lograr…

Dios pagará en aquel día de justo juicio, a los que creen conforme a su esperanza.

 …vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. Romanos 2:7

Es por estas razones ya expuestas que podemos considerar  el versículo de Juan 3:16 como la explicación precisa y esencial de la doctrina de la salvación y uno de los pasajes que más refleja el sentir y deseo de Dios para con la humanidad en toda la escritura.

No dejes de leer también: Cualidades Que Definen A Un Hombre De Verdad… Más Allá De Las Palabras.

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