La Historia De José El Rey De Los Sueños (Parte I).

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Consideremos juntos la historia de José el rey de los sueños ; y al hacerlo, veremos muchas veces prefigurado a Aquel que fue echado en el pozo de la muerte, pero que ahora está sentado a la diestra del Poder, como un Príncipe y un Salvador. Diecisiete años antes del principio de nuestra historia, Raquel la mujer favorita de Jacob, dio a luz un niñito. Jacob entonces era administrador de su tío Labán en los antiguos pastos de Corán, situada en el valle entre el. Éufrates y el Tigris, de donde Abraham su abuelo había sido llamado por Dios.

El niño fue recibido gozosamente por sus padres, y desde el principio dio grandes esperanzas. Era como uno de aquellos niños, que a veces encontramos en las grandes familias, que hacen un contraste marcado con los demás; y que crece como algún hermoso sajoncito, en medio de los morenos nativos de una tienda de húngaros que se lo han robado.

josé y la túnica
José el Rey de los Sueños

La niñes de José el Rey de los sueños

Cuando era muy   su madre le tomó apresuradamente, y le sostuvo en sus brazos sobre un camello ligero, instado a su mayor velocidad, en huida al través del desierto que se extendía, con un solo oasis, entre la ribera del Eufrates y las verdes llanuras de Galaad. Apenas pudo recordar del pánico que se extendió por el campamento cuando vino la noticia de que Esaú, el temido tío, venía marchando con cuatrocientos hombres.

Ni pudo olvidar jamás la tarde de preparación, la noche de espera solemne y la mañana cuando su padre entró cojeando en el campamento, estropeado el cuerpo, pero con la mirada de un príncipe en el rostro.

Más recientemente todavía pudo acordarse de la huida apresurada de los idólatras enconados de Siquem; y aquellas horas solemnes en Betel donde probablemente su padre le había enseñado el mismo sitio en que había descansado al extremo de la escalera mística, y donde toda la familia entró formalmente en un nuevo pacto con Dios. Puede ser que éste fuese el punto de partida de su vida.

Semejantes acontecimientos hacen una impresión profunda en los corazones de los jóvenes. Al pararse juntos en aquel sagrado sitio, y oír de nuevo la historia muchas veces repetida, unieron sus manos en un pacto solemne; puede ser que los otros hijos de Jacob fuesen espectadores poco conmovidos, pero fue hecha una impresión profunda en el susceptible corazón del jovencito, que sentiría tal vez: “Este Dios será mi Dios para jamás; será mi guía, aun hasta la muerte”. Si esto fue así, estas impresiones pronto se profundizaron por tres muertes. Cuando llegaron a la colonia de la familia, hallaron que Débora, la antigua nodriza, estaba moribunda.

Ella era el último vínculo que unía el presente con aquellos días dichosos cuando Rebeca, su joven ama, cruzó el desierto para ser la esposa de Isaac; y la sepultaron con muchas lágrimas debajo de una encina antigua pero espléndida. Y nunca pudo olvidar la siguiente.

La llegada a la antigua Villa Belén

La larga caravana se movía lentamente a lo largo de la angosta loma donde estaba la antigua villa de Belén: de repente se ordenó una parada; la amada  no podía seguir ni un paso adelante; allí al ponerse el sol, entre escenas donde mas tarde Rut encontró a Booz, y David cuidó a sus ovejas, y el buen José anduvo al lado del paciente asno con su preciosa carga, allí Raquel, la madre de José, murió.

Esta fue la más grande pérdida que jamás había tenido. Un poco después, el jovencito se detuvo con su padre y sus hermanos delante del venerado sepulcro de Macpela, para sepultar a Isaac donde le esperaban Abraham, Sara y Rebeca, cada uno en un angosto anaquel; y donde, después de un intervalo de veintisiete años, había de colocar los restos de su padre Jacob.

Estas cosas hicieron a José lo que fue. Y la poca simpatía que recibió de su familia no hizo más que separarle y compelerle a vivir “cerca de la fuente” (Gn. 49:22), y echar sus raíces más profundamente en las cosas de Dios.

¿Qué despertó la envidia en los hermanos de José el Rey de los sueños?

 Los Rabíes le describen como un hijo sabio, dotado de conocimientos superiores a sus años. Fue esto, combinado con la dulzura de su carácter, y la memoria de su madre, lo que le atrajo el amor peculiar de su padre: “Israel amaba a José más que a todos sus hijos”.

Y este amor le proveyó la túnica de diversos colores. Hemos estado acostumbrados a pensar en esta túnica como una especie de colcha de retacitos, y nos hemos admirado de que hubiera hombres que fuesen movidos a tanta pasión al ver a su joven hermano ostentando los colores del pavo real.

Pero conocimientos más exactos corregirán estos pensamientos. La palabra hebrea significa sencillamente una túnica que llegaba hasta las extremidades, y describe un vestido usado comúnmente en Egipto y las tierras adyacentes. Imagínese un vestido talar de lino blanco, que se extendía hasta los tobillos y las muñecas, y con un angosto bordado de color alrededor de la bastilla y las mangas, y se tendrá un concepto bastante claro de esta famosa túnica. Ahora podemos entender la envidia de sus hermanos.

Significado de la túnica usada por los opulentos

Esta especie de túnica no era usada sino por los opulentos y nobles; por los hijos de reyes, por los que no tenían necesidad de trabajar para vivir. Todos los que tenían que ganar el pan por medio del trabajo usaban ropa corta y de color que no mostraba las manchas, ni estorbaba el libre movimiento de los miembros.

Tal era la suerte de los hijos de Jacob, y tales eran los vestidos que usaban. Tenían que pasar por cenagales, subir cerros, llevar ovejas perdidas sobre sus hombros, pelear con salteadores y bestias de rapiña; y para semejantes trabajos la ropa talar no habría sido en ninguna manera adecuada. Pero cuando Jacob regaló semejante vestido a José el rey de los sueños, declaro en efecto que de semejantes trabajos y labores su hijo favorito había de quedar exento. Pues bien, en aquellos días la voluntad del padre era la ley.

Cuando, pues, vieron a José adornado con su vestido de gala, los hermanos adivinaron que él había de tener la rica herencia, mientras ellos tendrían que seguir una vida de trabajos: “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente” (vs. 4). El caso fue agravado por su franqueza: “Y José traía la mala fama de ellos a su padre”.

Inicio de la experiencia de José con los sueños

José el Rey de los sueños ya estando en la juventud comenzó a tener experiencia con los sueños. En una oportunidad  soñó que había de llegar a ser el centro de la vida de la familia. Todos los jóvenes sueñan. A menos que nuestra suerte haya sido especialmente dura y funesta, todos nosotros, en los días áureos de la juventud, nos ponemos la túnica de José y soñamos…

¡Cuán grandes y dichosos hemos de ser! ¡Cuán nobles y heroicos! ¡Cuánto bien hemos de recibir y dar! ¡Los cielos nos lloverán dulcemente bendiciones! ¡la tierra dará flores para nuestros pies y frutos para nuestro paladar! ¡Sobrepujaremos a todos los que nos han precedido! ¡Nos sentaremos sobre el trono de la supremacía, mientras detractores y enemigos nos hacen reverencia! ¡Ay!, nuestra ropa pronto chorrea sangre, y nos hallamos metidos en el pozo, o vendidos al cautiverio.

Sucedió además que los sueños de José predecían no sólo su propia exaltación, sino la humillación de sus hermanos. Si él era la gavilla central, las gavillas de ellos debían hacerle reverencia cayendo a tierra en derredor de ella. Si él estaba en el trono, el sol, la luna y las estrellas tenían que hacerle homenaje.

Esto fue más de lo que pudieron soportar los espíritus orgullosos de sus hermanos, y “añadieron a aborrecerle más”. Pero la raíz de su enemistad era aún más profunda. En el Edén, dirigiéndose a la serpiente, Dios dijo: “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente”.

Esto es uno de los dichos más profundos en la Biblia. Es la clave de la Escritura. Todo lo que viene después no hace más que probar la virulencia y la universalidad del conflicto entre los hijos de Dios y los hijos del diablo. Se mostró entre Caín y Abel. Ha amargado a toda la familia. Ha dividido todo hogar.

Algún día ha de estremecer a todo el universo

Este fue el secreto del conflicto que se trabó en derredor de José. Concedo que el hogar estaba mal organizado; que todos los males inherentes a la poligamia estaban allí, que Jacob era incompetente para dirigir, pero, no obstante, veo allí un ejemplo de aquel conflicto del que habló Cristo: “He venido para poner en disensión al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre… Y los enemigos del hombre serán los de su casa”.

¿Sabes tú por la triste experiencia lo que José sentía debajo de aquellos cielos siríacos? ¿Te asaltan? ¿Estás solitario y triste, y pronto a desmayar? ¡Anímate! Mira la hierba pisada y las ramitas cortadas; otros han pasado por este camino antes que tú. Cristo tu Señor fue tratado justamente así por los suyos.

Sigue haciendo bien, en nada te amedrentes por tus adversarios. Sé compasivo y manso; perdona y ten paciencia. Cuida especialmente de no procurar vengarte a ti mismo; no demandes desagravio en tonos imperiosos y vengativos. Si son siervos, no respondan. Den sus cuerpos a los heridores, y sus mejillas a los que les arrancan los cabellos.

No os venguéis a vosotros mismos, sino más bien poned vuestros pies en las huellas de vuestro Salvador, que dejó un ejemplo para que lo siguiéramos. Así, Cristo no hizo pecado ni fue hallado engaño en su boca; y, sin embargo, cuando fue injustamente maldecido, no volvió a maldecir, cuando padeció bajo la calumnia y vituperio, ni siquiera recordó a los perpetradores del justo juicio de Dios, sino fue mudo como un cordero, y no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga rectamente.

Resultado de los sueños de José

¿Y cuál fue el resultado? José el rey de Egipto fue sostenido contra el odio y la oposición de sus enemigos y sus sueños fueron literalmente cumplidos en los áureos días de prosperidad, que al fin vinieron. Justamente como Cristo se sentó a la diestra de Dios, como Príncipe y Salvador. Y vendrá tu tiempo al fin, hermano que sufres, cuando Dios vindicará tu carácter, y vengará tus pesares: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él.

No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades … Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan a Jehová, ellos heredarán la tierra” (Sal. 37: 7, 9).

José el rey de los sueños
José el Rey de los sueños

José el rey de los sueños y su levantamiento desde el pozo

la historia de los perjuicios que sufrió José el rey de los sueños , y de su levantamiento desde el pozo al poder casi real, es sencillamente interesante como tiene que serlo siempre una historia del antiguo mundo, por su sencillez arcaica y el conocimiento que nos proporciona del pasado. Pero para el hombre en cuyo corazón la cruz esta grabada por el recuerdo cariñoso, hay un interés mucho más profundo, es el Calvario en miniatura.

Es el bosquejo de la obra completa del Artista. Es un ensayo del mas grande drama que se haya representado entre los hombres. No podemos hacer cosa mejor que estudiarlo renglón por renglón, y notar el cumplimiento de la sombra en la gloriosa realidad. “Y habitó Jacob en la tierra donde peregrinó su padre”.

Cuando había sepultado a su anciano padre siguió para vivir en el Valle de Hebrón, donde Isaac había morado por casi doscientos años, y donde Abraham vivió antes que él. Este fue el centro de su vasto campamento. Pero aunque los pastos de Hebrón eran fértiles, no bastaban para sostener todos los ganados y rebaños.

Travesía de José a través de la tierra

Los hijos tuvieron que conducirlos en lentas jornadas a partes distantes de la tierra; y aun fueron forzados, por la dura necesidad, a arrastrar la ira del pueblo de Siquem, al que habían perjudicado gravemente, y quienes habían jurado vengarse de ellos por su conducta inicua. Fue esto lo que dio significación a las palabras de Jacob: “Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem”. Les había oído hablar de ir allí a buscar pastos; habían pasado algunas semanas desde que había recibido noticias acerca de su bienestar, y la memoria de lo pasado le hizo temer mucho por  ellos.

Y esa solicitud vino a ser tan grande, que le forzó a hacer lo que de otro modo nunca habría entrado en sus pensamientos.Estaba solo en Hebrón, con José y Benjamín; ellos eran sus hijos más amados; su corazón los amaba con algo de la devoción intensa que había sentido para con la madre. Benjamín era niño; pero José  el rey de los sueños tenía diecisiete años de edad.

El anciano los guardaba consigo, no queriendo perderles de vista. Hebrón quiere decir “asociación”, y era una residencia adecuada para corazones tan íntimamente unidos como lo estaban los suyos. Con todo, por otra parte, el anciano sentía un amor ansioso por sus hijos ausentes; y al fin, después de muchas luchas y vacilaciones, de repente dijo a su muy amado José:”Ven y enviarte he a ellos; ve ahora, mira como están tus hermanos y tráeme la respuesta”.

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José y sus hermanos
José el Rey de los sueños

Por parte de José el rey de los sueños no hubo ni un momento de vacilación. Como un relámpago se le presentaron los peligros de la misión: peligros de aguas, peligros de salteadores, peligros de fieras, peligros en las noches solitarias, peligros entre falsos hermanos, que le odiaban amargamente. Mas a ninguna de estas cosas hizo caso, ni tuvo su vida por cosa preciosa a sí mismo.

Luego que supo la voluntad de su padre, respondió: “Héme aquí”. “Y envióle Jacob, y vino a Siquem”. Pero José el rey de los sueños no fue en busca de sus hermanos sencillamente porque su padre le envió. Si hubiera sido este el caso, habría vuelto a casa cuando halló que habían salido con salud del temido Siquem. En lugar de esto los buscó porque los amaba, y fue tras ellos hasta hallarlos.

¿No rebosa todo esto de un tema más sublime? Nuestro Señor nunca se cansó de llamarse el Enviado del Padre. Apenas hay una página en el Evangelio de Juan en que no diga más de una vez: “Yo no vine por Mí mismo, sino que mi Padre me envió”.

Le gustaba hallar una analogía con su misión, en el riachuelo que fluía cerca del oráculo de Dios, y que es llamado Siloé (que siendo interpretado significa “enviado”. Así llegó a ser una expresión constante que se pueden leer en los escritores del Nuevo Testamento: “Dios envió a su Hijo”. “El Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo”.

La separación de Jacob y José

Sin duda fue difícil para Jacob separarse del amado José: y esto puede ser apreciado por los que han perdido seres amados. ¿Pero quién puede estimar cuánto costó al Dios infinito enviar a su Hijo Unigénito, que había morado en su seno, y que era su compañero desde la eternidad? No debemos pensar que Dios es tan impasible como la esfinge, que, con rostro sin expresión, y con ojos de piedra, mira fijamente, sin sentido, al través del desierto.

Si su amor es como el nuestro (y sabemos que tiene que serlo), tiene que sufrir por las mismas causas que despedazan nuestros corazones, con la única diferencia de que tiene que sufrir en proporción a la fuerza e infinidad de su naturaleza. ¡Cuánto pues debe habernos amado Dios para que haya tenido la voluntad de enviar a su Hijo! ¡Verdaderamente Dios amó al mundo de tal manera! ¿Pero quién puede sondear las profundidades de esta pequeña expresión?

Tampoco el Salvador vino solamente porque fue enviado; vino porque amaba su misión. Vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Y especialmente vino en busca de sus hermanos, de los suyos, los hijos de la raza hebrea. Si tú pudieras haberle preguntado, mientras atravesaba aquellos mismos campos, “¿Qué buscas?”, habría contestado en las mismas palabras de José el rey de los sueños: “Busco a mis hermanos”. Ni se contentó con buscar a los perdidos; siguió tras ellos hasta hallarlos: “Entonces José el rey de los sueños fue tras sus hermanos, y los halló en Dotan”.

Aunque es hermosa la parábola del Hijo Pródigo, para mí no hay menos exquisita belleza en las parábolas de la oveja y la moneda perdida, en la que cada persona mencionada buscaba lo que no podía soportar perder, y no dejó de buscar hasta que había hallado lo perdido. Puede ser que el Señor Jesús te esté buscando a ti: por muchos días cansados ha estado buscándote, con pies sangrados o con vela encendida.

Puede ser que tú nunca tengas el deseo o el valor para buscarle a Él; sin embargo no te desanimes, puesto que nunca se dará descanso hasta que te haya hallado. “Ellos le vieron de lejos, antes que llegase cerca de ellos, y pensaron contra él, para matarle”. Y sin duda habría sido muerto sin piedad, y su cadáver arrojado en algún pozo lejos de la habitación de los hombres, a no haber sido por los ruegos compasivos de Rubén, el hermano mayor: “Y fue que como José llegó a sus hermanos, ellos hicieron desnudar a José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí, y tomáronle y echáronle en la cisterna”.

Nuestra madre Tierra ha visto muchos crímenes negros cometidos sobre su superficie, por sus hijos; pero nunca ha visto uno más negro que éste. Fue un hecho miserable, cobarde, inicuo, que nueve hombres atacaran a un joven tímido e indefenso. La prosa tranquila del historiador no se detiene en la pasión de los hermanos, ni en la angustia de aquel joven corazón, que hallaba tan difícil morir, tan difícil decir adiós a la hermosa tierra; tan difícil descender en aquella cisterna oscura, cuyos lados inclinados quitaban toda esperanza de poder subir hasta su boca.

Pero la confesión que aquellos hombres crueles hicieron el uno al otro después de pasados veinticinco años, nos ayuda a completar la pintura de este horrible crimen. Años después dijeron el uno al otro: “Verdaderamente nosotros hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma, cuando nos rogaba, y no oímos”.

Continua: La Historia De José El Rey De Los Sueños (Segunda parte) 

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Jennifer Bolívar
¡Hija del Rey de Reyes! Con un Llamado de Dios a Profeta, en desarrollo de Preparación, en la Iglesia: Apostólica y Profética "Centro Cristiano Cedeño"¡Con un Amor Profundo por Dios!.. ¡En este lugar encontraras verdades, y Revelación fresca del Cielo!."Palabras vivas que Transforman vidas".. Espero sean de Bendición!.. Sígueme en Instagram como: jenii_angeles

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