Que Es El Trono De Dios Y Como Se Manifiesta En Nosotros.

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El reino de lo cielos está establecido en torno a el trono de Dios. En este reino toda verdad es perfecta, absoluta e inamovible. Es este diseño divino que Jesús está estableciendo sobre la tierra, para que sus santos gobiernen con El.

“Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de Oías, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de Su cabeza como lana limpia; Su Trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de El; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de El; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”. Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de Oías, y le hicieron acercarse delante de El”. (Daniel 7:9-10)

¿Que es el trono de Dios ?

Es uno de los diseños celestiales que esta establecido en el cielo, donde se mueve la gloria y la majestuosidad de Dios. Es de allí donde sale toda verdad, dominio y el reino de Jesús.

“Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Daniel 7:13-14 

Todos esperamos que Jesús regrese a reinar físicamente en la tierra, sin embargo, el gobierno de Jesús ya empezó a manifestarse y a prepararse antes que esto suceda en forma determinante. Dios nos está capacitando para juzgar con él.

y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar…” (Apocalipsis 20:4). El se ha propuesto que una Iglesia gloriosa sea vista por todas las naciones, sobre la cual, su misma gloria resplandezca, porque su palabra dice que los reyes andarán al resplandor de ella y las riquezas de las naciones les serán entregadas.

“El está adiestrando una iglesia guerrera, que pondrá a los pies de Cristo la mayor cosecha de almas de todos los tiempos. entonces será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. (Daniel 12:1)

Los entendidos, como los llama Daniel, actúan y se esfuerzan. Y será claro para sus ojos lo que Dios quiere hacer en esta hora determinante para la humanidad; veamos pues, desde este punto de vista la parte más importante del reino de los cielos; el trono de Dios.

¿Cómo se manifiesta el trono de Dios?

(Salmo 97:1-6)”Jehová reina; regocijese la tierra, alégrense las muchas costas. nubes y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el cimiento de su trono. Fuego irá delante de él, y abrasará a sus enemigos alrededor. Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio y se estremeció. Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra. Los cielos anunciaron su justicia, y todos los pueblos vieron su gloria”. 

El clamor de todo creyente es que el gobierno de Dios sea visible sobre toda nación. Oramos para que su reino se manifieste en medio de los hombres.

Para que esto suceda, lo primero que él establece sobre la tierra es la manifestación de su trono. Justicia y juicio son el cimiento en el trono de Dios; y estos dos principios son inseparables y operan en armonía con los diseños de Dios para traer su gloria sobre la tierra.

El trono de Dios

Cuando estos dos fundamentos descienden sobre un lugar, los enemigos de Dios son puestos bajo el estrado de sus pies y la gloriosa manifestación de su presencia se deja sentir, trayendo su voluntad y su reino en medio de nosotros. En los fundamentos para que el trono de Dios se manifieste esta:

1.- La justicia

Es una de las manifestaciones de Dios mismo. Dios es justo. La justicia está latente sobre nuestras vidas, y aunque somos justificados y tenidos por justos ante Dios por su gracia, no gozamos de los beneficios de la justicia hasta que Dios la establece sobre nuestras vidas.

Al contrario de la iniquidad, en la que están grabadas la injusticia, la maldición, el agravio, la calamidad, las enfermedades, etc.; la justicia se establece sobre una vida, todos los beneficios del reino de Dios vienen sobre esta persona. Es por esto que muchos creyentes leen las impresionantes promesas de Dios sobre los justos, pero la verdad es que son pocos los que las disfrutan a plenitud.

La razón es que, “posicionalmente” son hechos justos ante Dios, pero la justicia aún no ha sido establecida sobre ellos aquí en la tierra.

Cuando se habla de establecer, quiero decir, que algo es cimentado en forma inamovible sobre una vida. Esto significa que la verdad celestial se hace terrenalmente visible, palpable sobre una persona o sobre un pueblo.

Jesús dijo, que en nada estuviéramos afanados, ni por lo que hemos de comer, ni por lo que hemos de beber o de vestir, antes todas estas cosas nos son añadidas si buscamos el “Reino de Dios y Su Justicia”. Lo que Jesús está diciendo, es que cuando el trono de Dios es cimentado verídica y eficazmente en el corazón del hombre, todo lo que pertenece al reino de Dios es atraído hacia ese trono.

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Propósito de la justicia

Ahora bien, el conflicto es que, así como el amor no deja de amar, la Justicia inevitablemente juzga. El propósito de la justicia es alinear todas las cosas a los diseños de Dios. Por un lado, establece el reino de Dios y su gobierno sobre la tierra y, por otro lado, sentencia lo que se opone a él.

El problema con que nos encontramos es que la palabra “Juicio”  preferimos borrarla de nuestras biblias. Por razones de temor y de religiosidad, se ha creado un mal y terrible entendimiento acerca de esta palabra, evitándola a toda costa. Una de las mayores ofensas que alguien le puede decir a un cristiano que está en tribulación es: “Esto es un juicio de Dios sobre tu vida”.

Buscamos todas las razones super espirituales para justificar lo que nos sucede. Todo es mejor que aceptar la palabra juicio.

2.- Juicio

Este segundo cimiento en el trono de Dios lo hemos convertido en una horrenda palabra que cataloga al cristiano como “malo” o “indeseable”, aquel que salió de la “santidad perfecta” en que camina toda la Iglesia sin excepción (como muchos irónicamente creen). Ahora se ha vuelto el señalado por la ira destructora de Dios; y desde luego alguien de quien tenemos que cuidarnos porque seguramente tiene algo oculto que fue lo que atrajo sobre él este terrible “Juicio”.

Nada hay más falso y menos comprendido que el párrafo que acabo de mencionar. El juicio de Dios es un fundamento divino y al ser precisamente uno de los cimientos en el trono de Dios, está relacionado con el más impresionante diseño de gobierno en el reino de Dios.

Él es bueno y todo lo que rodea el trono de Dios es excelso y maravilloso. No hay nada horrible en el cielo y menos el cimiento de su gobierno. Así que, pongamos a un lado todo previo concepto de esta palabra y abramos nuestro espíritu a algo glorioso, que Dios quiere hacer en nuestras vidas.

¿Porque es necesario que pasemos por un juicio?

Imaginemos una escena que ilustra lo que esta sucediendo en el mundo espiritual: Usted recibe la notificación notarial de que ha sido nombrado heredero de una preciosa hacienda multimillonaria. El problema es que se encuentra en un territorio donde el testador tenía muchos enemigos que no lo quieren para nada a usted como nuevo dueño de la finca.

Usted se arma de valor y llega a reclamar lo que es ahora su heredad. La hacienda se encuentra ocupada por un sinnúmero de rufianes que han empezado a saquear la casa y desde el primer momento que usted hace acto de presencia, lo agarran entre varios, lo atan de manos y pies y le dicen: “Estas cuerdas son por lo que tus padres hicieron”.

Luego lo empiezan a puyar y a lastimar en su cuerpo, y otro grita, “esto es por lo que hizo tu abuelo”. Otro llega y lo despoja de todos sus bienes y se pone a gritar: “esto es porque te lo mereces por tu propia maldad”.

Usted entonces bien enfadado e indignado por lo que hacen se pone a gritarles que usted es el dueño de la propiedad, y que usted tiene toda la autoridad para echarlos fuera y meterlos a la cárcel por lo que han hecho. Ellos lo miran atado en el suelo y se ríen de usted mientras el jefe de la banda se sienta en el sillón del hacendado y destruye la finca a su antojo.

Usted empieza a sentir la opresión de la injusticia del despojo, el agravio y la maldad que vino sobre usted, cuando inocentemente decidió reclamar su heredad. Usted es el verdadero dueño; todas las riquezas de la hacienda son suyas junto con todos los frutos venideros, pero no los puede disfrutar porque la injusticia y el mal la han tomado para gobernar en ella.

La iniquidad de sus antepasados y de su propio pecado le tienen atado, y no lo dejan manifestar el poder que usted verdaderamente posee.

Dios juzga la iniquidad en los hombres

La única solución para que usted obtenga la victoria es que su caso sea llevado a Juicio. Mientras el juicio no salga a su favor, la justicia no lo puede defender. Todo juicio tiene un ganador y un perdedor. Las buenas nuevas son que en Cristo Jesús somos mas que vencedores, y ya es hora que la derrota del diablo se vea en todo su esplendor

David dice:(Salmo 7:6-9) “Levántate, oh Jehová, en tu ira; álzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a sentar en alto. Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad. Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tu al justo .”

Tenemos como herencia nuestra, todas las cosas que pertenecen al reino de los Cielos, pero no entramos en potestad de ellas, hasta que la justicia se establezca sobre nosotros por medio de la corte suprema que ejecuta el juicio de Dios. David vuelve a decir en un pleno entendimiento del significado de esta Palabra: (Salmo 19:9-10)”los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado. Y dulces más que miel, y que la que destila del panal”.

¿Cómo podemos hablar de un juicio deseable y dulce?

La tierra, como vimos en líneas atrás, está cubierta por fortalezas de  iniquidad. Y esta iniquidad ha estado arraigada por generaciones sobre todos los seres humanos, incluyendo a los cristianos. El juicio tiene que ver directa y esencialmente con la iniquidad.

Dios está desatando un juicio de ira contra la iniquidad que gobierna el mundo y también está desatando un juicio de misericordia sobre los que buscamos su reino y su justicia, a través de su juicio, Dios quiere limpiarnos de toda la escoria espiritual que esta impidiendo que  sus bendiciones vengan sobre nosotros.

 

El Juicio es dulce cuando trae una revelación de áreas en nuestro corazón que ni siquiera sabemos que existen, y que el diablo esta usando para robarnos la plenitud de Dios. No hay mayor virtud en el hombre que la humildad para reconocer su propia iniquidad.

David decía: (Salmo 51:2-4)”Lavame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu Palabra, y tenido por puro en tu Juicio”.

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Jesús dijo: ‘Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Mateo 5:6
él quiere traer sobre nosotros su reino en todo el esplendor de su gloria, pero necesita desarraigar la iniquidad, para que sea establecido el trono de Dios.

Tiempos en que Dios descenderá para establecer su reino

Al Profeta Malaquías le fueron revelados los tiempos en que Dios descenderá para establecer su reino y cómo actuará en medio de su pueblo.

 (Malaquías 3:1-3)”He aquí, Yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿ Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la Plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en Justicia”.

Notemos como en este pasaje Dios nos muestra una visitación de Jesucristo que no es ni el rapto ni la segunda venida. Es una visitación, producto de un pueblo que clama y lo busca desesperadamente. Él viene para preparar a la Iglesia.

Aquí él se sienta para afinar. Esto significa, algo minucioso hecho con amor y delicadeza. Manifiesta una presencia de fuego, pero no es un fuego de destrucción ni de ira, sino un fuego que va quemando sutilmente la escoria. Vemos como la respuesta a este trato es el establecimiento de la justicia en el corazón de su pueblo, y la respuesta de sus hijos es una ofrenda, un acto de agradecimiento y de adoración que provienen de uno de los cimientos de Dios, la Justicia.

El trono de Dios para establecer su reino

 

Una vez quitada la escoria y abrillantado el oro en sus hijos, él puede proceder al Juicio de ira que destruirá a sus enemigos y establecerá su Trono. Malaquías continúa:
(Malaquías 3:5)”Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos”.

El juicio empieza en la casa de Dios

¡Él Señor ha oído desde los cielos, pueblo de Dios y él viene súbitamente a su templo! Bien está escrito: ¡El juicio empieza en la casa de Dios! Pero el juicio no viene igual sobre los que buscan ser limpiados y juzgados, que sobre los que no tienen temor de Dios.

(Malaquías 3:16-18)”Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que Yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve”.

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