La Palabra Divina

El Libro De Jeremías | Autor- Contenido- Propósito Y Trasfondo

El libro de Jeremías es totalmente profético donde; Dios llama al pueblo a  un arrepentimiento y a la restauración. En este artículo encontraras un resumen del contenido, quien es el autor, la fecha, la aplicación personal del profeta, la revelación de cristo, la acción del espíritu santo, el  propósito y trasfondo del libro de Jeremías.

El libro de Jeremías

El libro de Jeremías – Autor

(Autor: Jeremías-  – Tema: No habrá restauración sin arrepentimiento)

Jeremías, era  hijo de Hilcías, Jeremías era un profeta del pueblo sacerdotal de Anatot y posiblemente descendiente de Abiatar. El  nombre de este profeta, su significado es hipotético, pero en las probabilidades puede que sea “Jehová exalta”. Más se sabe de la vida personal del profeta que de ningún otro del Antiguo testamento, debido a los indicios que nos ofrece de su pensamiento, preocupaciones y frustraciones.

A jeremías se le impidió casarse o tener hijos como señal de que se acercaba el juicio y que la próxima generación sería barrida. Su más cercano amigo y colaborador era el escriba Baruc. Aparte de este, tenía pocos amigos, eran escasos en su círculo. Sólo contaba con Ahicam, hijo de Gedalías, y Ebed-melec. En gran parte esto se debía al mensaje de condena a la rendición ante los babilonios. A pesar de este mensaje, su demoledora condena los líderes Judíos y su aversión por la idolatría, le dolía profundamente el infortunio de su pueblo. Debido a que para él la salvación de Israel no podía separase de la fe en Dios y la obediencia a los acuerdos del pacto.

Fecha del libro

Fecha: 626-586 a.C. El profeta  Jeremías profetizó en Judá durante los reinados de Josías, Joaquín, Joacim y Sedequías, Su llamado se encontró en el 626 a.C. y su ministerio continuó hasta el tiempo después de la caída de Jerusalén en el 586 a.C.  El profeta Sofonías antepuso sutilmente a Jeremías, y Nahum, Habacuc y Abdías fueron sus simultáneos. El profeta Ezequiel, era mucho más joven que él, y profetizó en Babilonia entre los años 593 y 571 a.C.

Trasfondo del libro

Jeremías inicio su ministerio en el reinado de Josías, un monarca que logró postergar temporalmente el juicio avisado por Dios debido al abominable gobierno de Manasés. Los sucesos se aceleraban en el Medio Oriente. Josías había encabezado una reforma que comprendía la destrucción de los “Lugares altos” consagrados al culto pagano en toda Judá y Samaria. La reforma incluso, tuvo consecuencias permanentes sobre el pueblo. Asurbanipal, el último rey asirio, murió en el 627 a.C., Asiria se aminoraba, Josías extendía sus territorios hacia el norte, y Babilonia bajo Nabopolasar, y Egipto bajo Necao, estipulaban de impedir su preeminencia a Judá.

En el 609 a.C. Josías fue murto en Meguido en el momento que trato de impedir que el Faraón Necao asistiera en auxilio del remanente Asirio. Los hijos de Josías que eran tres: ( Joacim, Joacaz y Sedequías) y un nieto (Joaquín) le sobrevinieron en el trono. Jeremías vio como erraban en la política estos reyes y se dirigió a ellos para hablarles del propósito de Dios para Judá, sin embargo ninguno de ellos quiso escuchar las advertencias. Joacim contrajo una actitud obviamente hostil contra Jeremías y tomo y  destruyó uno de los manuscritos que éste le envió rasgando el texto y echando los pedazos al fuego. Sedequías actuó como un gobernante débil e indeciso que en ocasiones solicitaba los consejos de Jeremías, pero en otras oportunidades dejaba a sus enemigos que los maltrataran y lo enviaran a la cárcel.

Contenido y propósito del libro

Este libro consiste esencialmente en una resumida introducción (1.1-3), una recolección de oráculos contra Judá y Jerusalén, que Jeremías dictó a su escriba Barauc (1.4-20.18); oráculos hacia naciones vecinas (25.15-38; caps. 46-51), sucesos referidos a Jeremías usando la tercera persona, factiblemente por Baruc (caps. 26-45), y un complemento histórico (cap. 52), algo parecido o idéntico a 2 Reyes 24 y 25. Las profecías del libro de Jeremías  no aparecen en un orden cronológico.

Jeremías poseía un corazón llenó de compasión por su pueblo y oraba  fervientemente por él cuando el señor le dijo que no lo hiciera. Más condeno a los gobernantes, los sacerdotes y a los falsos profetas que perdían al pueblo. Incluso condenó la idolatría de la gente y advirtió el juicio que enfrentarían de no arrepentirse. Como poseía conocimiento de los planes de Dios, favoreció la rendición ante Babilonia y comisionó a aquellos que ya se encontraban en el exilio que se vivieran normalmente y establecieran. Fue llamado para llevar a su pueblo un fuerte mensaje de condenación. Trató de esquivar esta comisión, pero no logro quedarse en silencio.

El pueblo llegó al grado de corromperse tanto bajo Manasés que Dios debió desintegrar la nación. Vencido y conducido al exilio, tuvo que recapacitar sobre lo que había acaecido y sobre sus causas. Entonces, tras la correspondiente ordenanza y arrepentimiento, Dios conduciría un remanente de regreso a Judá, castigaría a las naciones que lo habían castigado, y daría cumplimiento a sus viejos pactos con Israel, David y los levitas. Les entregaría un nuevo pacto y escribiría en sus corazones sus leyes. El trono de David entonces  sería restituido.

Los oráculos hacia las naciones vecinas manifiestan la soberanía de Dios sobre todo el mundo. Todas y cada una de las naciones le pertenecen de manera que deben rendirle cuenta.

Aplicación personal del libro de Jeremías

El profeta Jeremías notó que la religión residía substancialmente en una correspondencia honorable y espiritual con Dios, una relación que demandaba de la fe personal de cada humano. Cada hombre es garante de sus  pecados. El nuevo pacto (31. 27-40) es una conexión espiritual que se establece entre Dios y el humano.

Esto trata de una nueva relación de dependencia a través de la cual Dios registra los mandatos de la ley en el corazón, perdona las iniquidades del hombre y hace olvidar la memoria del pecado. Todo ello daría cumplimiento  con la representación de Cristo y el evangelio que él predicó. Totalmente el mensaje de Jeremías debe su relevancia a que es válido para todos los tiempos.

El pecado perennemente debe ser castigado, pero el genuino y verdadero arrepentimiento trae con si la salvación. La idolatría puede llamarse talento, riqueza, y posición social, o de cualquier otra forma, pero el pecado y su reparación siempre son los mismos. Dios llama a obedecer sus mandamientos según las descripciones del pacto convenido con su pueblo. El pecado demanda arrepentimiento y restauración; la obediencia alcanza bendiciones y gozo.

Cristo revelado en el libro de Jeremías

El profeta Jeremías a través de su actitud y conducta nos dio un gran ejemplo muy semejante al de Jesús, esto debido a lo que se puede considerar un modelo de cristo en el Antiguo testamento. Mostró un corazón llenó de compasión por su pueblo y derramó lágrimas sobre él. Sufrió su egoísmo, e ingratitud, pero lo perdonó. Jeremías es una de las personalidades del Antiguo testamento con  más parecido a cristo.

En sus enseñanzas Jesús presenta a muchos pasajes de Jeremías: ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? (7.11; Mt 21.13); “que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye,” (5.21; Mc 8.18); “hallaréis descanso para vuestra alma”(6.16; Mt 11. 29);”Ovejas pérdidas fueron mi pueblo”(50.6;Mt 10.6).

El espíritu santo en acción en el libro de Jeremías

El fuego es un símbolo del espíritu santo. Dios le consolido a Jeremías, “he aquí pongo mis palabras en tu boca por fuego” (5.14). Aconteció  un período en que Jeremías pretendió acallar la voz de Dios, pero “había en mi corazón como fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (20.9).Hoy diríamos que el espíritu santo estaba obrando en Jeremías.

Aparte de su acción normal al inspirar al profeta y revelarle el mensaje de Dios, el espíritu santo es aquel que lleva a cabo la promesa de un nuevo pacto, que pondría la ley de Dios en las mentes de su pueblo y la escribiría en sus corazones.

Los mandados del antiguo pacto serían ahora interiorizados, y el creyente apropiaría el poder para cumplir acorde a cada uno de los orientaciones de la ley honesta de Dios. El conocimiento de Dios sería universal, y otros ´pueblos serían depositarios de sus bendiciones. En el antiguo pacto estaba la  promesa  del perdón,  Sin embargo ahora éste alcanza junto con la promesa de que será quitada hasta la memoria del pecado.

►Te invito a leer también: Mateo 4:19 Pescadores De Hombres – Significado Bíblico.

 …Si te gusto no olvides compartir… 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.