Crucifixión De Jesús Y Acontecimientos Ocurridos

La Crucifixión de Jesús es el acontecimiento más importante que se encuentra en la Biblia, pues se muestra el mayor sacrificio hecho por Dios, por amor a la humanidad a través de la muerte en una cruz de su hijo unigénito.

Al hablar de la crucifixión de Jesús, se cumple el plan de salvación de la humanidad, y su muerte era el cumplimiento de la redención de todos los pecadores, quienes recibirán el perdón de pecados por medio de la muerte y resurrección del Salvador del Mundo: Jesús.

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    Crucifixión de Jesús

    Crucifixión de Jesús

    Cuando la Biblia habla de la crucifixión, esta se refiere al castigo de los peores malhechores, y esta condena se aplicaba como un castigo que sea hacía con una dura contundencia y mucha crueldad, y Jesús sufrió dicho castigo como el plan de Dios para salvar a la humanidad.

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    Este cruel castigo que vivió Jesús se dio por los celos y miedo que tenían los líderes religiosos de la época, quienes al ver el ministerio de milagros y sanidades, y como muchos judíos creyeron que él era el hijo de Dios, lo arrestaron con la ayuda de Judas Iscariote, siendo sometido a un juicio por llamarse el rey de los judíos, y de acuerdo la ley romana, el castigo por dicha rebelión era la muerte.

    “Entonces toda la asamblea de ellos se levantó, y llevaron a Jesús ante Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: Hemos hallado que éste pervierte a nuestra nación, prohibiendo pagar impuesto al César, y diciendo que El mismo es Cristo, un rey.

    Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús respondiéndole, dijo: Tú lo dices. Y Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: No encuentro delito en este hombre. Pero ellos insistían, diciendo: El alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

    Cuando Pilato oyó esto, preguntó si el hombre era galileo. Y al saber que Jesús pertenecía a la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que también estaba en Jerusalén en aquellos días” (Lucas 23:1-6)

    De esta forma, en primera instancia Pilatos buscó despojarse de esa responsabilidad, por lo que lo remitió a Herodes, quien no encontró razones para condenarlo, por lo que "Herodes, con sus soldados, después de tratarle con desprecio y burlarse de El, le vistió con un espléndido manto y le envió de nuevo a Pilato"

    Al regresar Jesús ante el gobernador romano Poncio Pilato, este no estaba seguro que hacer ya que no veía ningún tipo de crimen en Jesús, por lo que propuso soltar a un preso al pueblo. Pero, al verse presionado por la multitud que gritaba y pedía la muerte de Jesús, Pilato se lavó las manos delante de todos para demostrar, simbólicamente, que él no tenía nada que ver con el derramamiento de la sangre, luego de ello dejó que tomaran a Jesús para ser azotado y castigado.

    “Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. Y respondiendo, el gobernador les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos respondieron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: ¡Sea crucificado!

    Y Pilato dijo: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo ; ¡allá vosotros! 

    Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado. ” (Mateo 27:20-26)

     

    De este modo es condenado Jesús, quien fue llevado para ser azotado, y humillado de una manera brutal, por parte de todos los soldados romanos quienes se burlaban de Jesús, mientras le destrozaban el rostro y le desgarraban la piel por los azotes que le daban.

    “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio, y reunieron alrededor de El a toda la cohorte romana. Y desnudándole, le pusieron encima un manto de escarlata. Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 

    Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberse burlado de El, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle. Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz” (Mateo 27:27-30)

    En ese camino que llevó Jesús no podía con la pesada cruz, pues estaba muy débil por lo que este hombre llamado Simón es obligado a que lo ayude, para llegar hasta el lugar donde Jesús sería crucificado, conocido como Gólgota o el Calvario, donde una gran multitud se juntó mientras veían la crucifixión de Jesús.

    “Cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera “, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y echaron suertes, repartiéndose entre sí sus vestidos. 

    Y el pueblo estaba allí mirando; y aun los gobernantes se mofaban de El, diciendo: A otros salvó; que se salve a sí mismo si este es el Cristo de Dios, su Escogido. Los soldados también se burlaban de El, acercándose y ofreciéndole vinagre y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

    Había también una inscripción sobre El, que decía: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le contestó, y reprendiéndole, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena?

    Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:33-43)

    Durante este momento Jesús muestra la compasión ante sus verdugos, al pedir perdón por ellos, y a su vez pedir perdón por toda la humanidad entera, además de ver con misericordia a uno de sus compañeros de castigo, quien se arrepiente de lo malo que había cometido. Seguidamente, Jesús alzó su mirada y viendo a los cielos expiró.

    “Era ya como la hora sexta , cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos. Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, En tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró” (Lucas 23:44-46)

    El Poder de la Crucifixión de Jesús

     

    Durante la crucifixión de Jesús sucedieron varios eventos que cambiaron la historia de la humanidad, trayendo consigo la demostración del amor de Dios y del mismo Jesús, quien cumplió al pie de la letra el plan divino para otorgar la salvación a toda la humanidad.

    A continuación algunos acontecimientos que marcaron con el poder de Dios la crucifixión de Jesús.

    Jesús en la Cruz Perdona

    Al llegar al lugar donde se haría la crucifixión de Jesús, la Biblia muestra como el Mesías hace una acción que viene a romper la maldición pecaminosa de la humanidad que estaba envuelta en la maldad, y es la intercesión de Jesús por la ceguera espiritual con que llevaba a las personas a actuar.

    “Cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera “, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y echaron suertes, repartiéndose entre sí sus vestidos” (Lucas 23:33-34)

    En medio del dolor y la humillación que vivía Jesús intercedió delante del Padre, ya que perdonó y pidió que Dios los perdonara, por haberlo llevado a la cruz. Si este texto se lee desde lo literal, se puede pensar que hablan de los soldados que lo llevaron a la cruz, pero eso va más allá, pues se refiere a que el perdonaba a todos los pecados de la humanidad que eran expiados a través de Él como el cordero consagrado.

    Jesús demostró su amor y compasión por la humanidad hasta su último momento en su vida terrenal, ya que Él pudo haber pedido que Dios enviara fuego o venganza a todos aquellos que infringieron en contra de su vida, pero Él escogió callar cuando era oportuno, soportar hasta el final, y perdonar a todos los que causaron esa crucifixión.

    De eso se trata la crucifixión de Jesús, el perdón de Dios para la humanidad, gracias a esa muerte ya no se tiene que pagar o morir por los pecados, basta con creer en Jesús como Señor y Salvador, para poder vivir y recibir la reconciliación con Dios.

    “Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación; aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden a ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz, reconciliar por la cruz con Dios a ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades” (Efesios 1:13-16)

    Se Oscureció la Tierra

    Crucifixión de Jesús

    Durante la crucifixión de Jesús la naturaleza no fue indiferente ante este hecho, ya que la Biblia habla que durante este momento la tierra fue oscurecida de forma total, ya que el sol se ocultó.

    “Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena” (Mateo 27:45)

    “Era ya como la hora sexta , cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena al eclipsarse el sol” (Lucas 23:44-45)

    Esto recuerda a la plaga enviada a Egipto antes que llegara la muerte de los primogénitos de Egipto, y que solo fueron salvados los hebreos que colocaron en el dintel de sus casas la sangre del cordero sin defecto para no sufrir la muerte.

    “Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe. Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto” (Éxodo 10:21-22)

    Vale mencionar que estas densas tinieblas durante la crucifixión de Jesús, arrojó el anunció de una sangre que permitiría ser esa como aquella que fue colocada por los hebreos en sus dinteles, y ser salvados de la muerte. Es por ello que la sangre del Cordero de Dios, viene a salvar a la humanidad, de la muerte que los llevaba la maldad y el pecado que prractican.

    El Velo del Templo es rasgado en Dos

    En el momento que muere Jesús en la cruz sucede un hecho que vino a marcar un antes y un después de la relación de Dios con su humanidad, y es que se rasga el velo en dos.

    “Y Jesús dando un fuerte grito, expiró. Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Marcos 15:37-38)

    Ese velo respondía a la separación que se tenía en tiempo antiguo en el Tabernáculo del Lugar Santo al Lugar Santísimo, un lugar donde moraba la presencia de Dios y al que solo podía entrar el Sumo Sacerdote, y debía cumplir con una serie de normas para poder llegar a entrar.

    En este caso, ese velo rasgado representaba que por medio de la muerte en la cruz de Jesús la humanidad podría tener el acceso a la presencia de Dios, y eso se logra solo por medio de Jesús, quien es el camino la verdad y la vida, recibiendo acceso a Dios y al perdón de los pecados de todos los hombres. Jesús se ofreció como ese cordero perfecto para que, por medio de él, la humanidad pudiera tener esa paz con Dios.

    “Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. Ni entró en el cielo para ofrecerse vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.

    Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo” (Hebreos 9:24-26)

    La Tierra Tembló y se abrieron los Sepulcros y resucitaron santos

    Crucifixión de Jesús

    La Biblia hace mención que al morir Jesús la tierra tembló, siendo estremecida por el acto cometido. Y que a su vez fue tan fuerte el movimiento telúrico que las rocas fueron quebrantadas y la tierra se abrió. Esto reafirma que la naturaleza reaccionó con mucha fuerza ante la crucifixión de Jesús.

    Producto del temblor se abrieron los sepulcros, y resucitaron muchos de los que eran temerosos del Señor que habían estado muertas hasta ese día, habían resucitado.

    “Se abrieron los sepulcros, y muchos santos que habían muerto resucitaron. Salieron de los sepulcros y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos” (Mateo 27:52-53)

    Reacción del Centurión

    El poder de la crucifixión de Jesús produjo la develación de quien era, y cual era el propósito de su vida en la tierra, ya que el mayor de los milagros era que las vidas fueran cambiadas en tener un encuentro con Jesús. De este modo, el mismo centurión, quien era el escogido para supervisar todo como debía ser durante la crucifixión de Jesús, y no pudo resistirse ante el poder del amor redentor de Dios.

    “Entonces Jesús exclamó con fuerza: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, expiró. El centurión, al ver lo que había sucedido, alabó a Dios y dijo: Verdaderamente este hombre era justo. Entonces los que se habían reunido para presenciar aquel espectáculo, al ver lo ocurrido, se fueron de allí golpeándose el pecho” (Lucas 23:46-48)

    Esto demuestra que el centurión se dio cuenta que Jesús era el hijo de Dios, por lo que alabó a al creador. Se dio cuenta que Jesús había muerto sin merecerlo y que lo había hecho por amor a la humanidad. De esta forma, el centurión y otros que vieron esa manifestación del poder de Dios, fueron transformados.

    Esto revela que el poder de la crucifixión de Jesús trae a la vida de las personas un cambio en sus vidas, ya que, cuando se tiene un encuentro con el Jesús crucificado, quien murió por la humanidad, su vida no puede seguir igual.

    “Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre” (Hebreos 10:10)

    La Resurrección de Jesús

    Luego de la crucifixión de Jesús sucedió un acto sobrenatural que es la evidencia del plan divino de Dios, que es que Jesús resucitó, Él venció la muerte, pues no pudo retenerlo, no acabó con él. Y por medio de esa victoria de Jesús sobre la muerte es que todos los creyentes, pueden gozar de la vida eterna con Él.

    “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho” (Mateo 28:6-7)

    De este modo, la crucifixión de Jesús culmina con una poderosa victoria que es la demostración del poder de Dios, que vino a culminar su plan redentorio en la humanidad, ya que la resurrección produjo la vivificación del nuevo hombre nacido en Cristo Jesús.

    “Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir” (1ra. Corintios 15:20-22)

    Se puede decir que la crucifixión de Jesús fue parte del plan de Dios desde el inicio, ya que el pecado que abundaba en el hombre requería de un sacrificio muy grande. Es por ello, que a vida pura y sin pecado que tuvo Jesús fue dada como sacrificio, para que toda la humanidad pudiera encontrarse tener la redención y la salvación delante de Dios.

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