“Al Cesar Lo Que Es Del Cesar”… Origen, Causa Y Propósito De La Popular Frase

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Al Cesar lo que es del Cesar… Dicen muchos con frecuencia como una manera de expresar cierta necesidad de equilibrio respecto a un tema en específico. Sin embargo muchos no saben que esta popular expresión, surgió por primera vez de la boca de Jesús; en una situación bastante controversial en la que él y los fariseos debatían las obligaciones civiles de su pueblo (los judíos) ante los romanos.

Según las sagradas escrituras esta respuesta de Jesús provocó gran admiración y respeto; tan impresionados quedaron sus contendores, que desistieron de intentar probarlo con cuestiones de palabras y argumentos por un tiempo.

Es un acontecimiento que encontramos relatado en tres de los cuatro evangelios; la discusión sobre si se debe o no pagar impuesto al estado romano era algo coyuntural para aquel entonces. Algo que bien pudiese ser de poca relevancia en nuestra época, pero en aquel momento; implicaba que Jesús y sus seguidores se ubicaran en uno de dos bandos diametralmente opuestos.

al cesar lo que es del cesar

La controversia según las escrituras comienza así:

“Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderlo en alguna palabra. Y le enviaron sus discípulos junto con los herodianos, diciendo:

–Maestro, sabemos que eres amante de la verdad y que enseñas con verdad el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. Dinos, pues, qué te parece: ¿Está permitido dar tributo a César, o no?” Mateo 22:15-17

Al Cesar lo que es del Cesar…

El principal aspecto a considerar para entender el impacto de estas palabras de Jesús en su audiencia es comprender que Jesús era judío, y todos los judíos así como sus ciudades, lugares sagrados, y sitios fortificados permanecían bajo el dominio del imperio romano; quienes como gesto de buena voluntad les habían permitido conservar sus costumbres, religión y buena parte de sus leyes y sistema de gobierno.

Los judios tenian todo un sistema legislativo y religioso muy complejo, que intentar abolir por parte de los romanos provocaría una guerra innecesaria… por tanto la dominación cultural y religiosa, no era una prioridad para roma como lo era la dominación económica. Así que aunque habían todo tipo de desencuentros entre los judíos y romanos, mientras estos primeros pagarán tributos (en moneda romana) a los segundos, todo estaba bien.

La Promesa de un Libertador

Sin embargo los Judíos esperaban ansiosamente la manifestación de un libertador, un mesías (un ungido) profetizado; que aunque estaba justo frente a sus narices en la persona de Jesús, no fueron capaces de reconocer. Ellos esperaban un hombre que viniese a darles la libertad de la dominación romana. Y que no solamente eso sino que emprendiese grandes campañas de conquista sobre otras naciones; lo que les llevaría a recuperar todo el territorio que Dios le había prometido.

Los judíos, esperaban un hombre de la talla de David (como bien dice la profecía que sería llamado “hijo de David”) o de la talla de Josué que fue capaz de introducirles en la tierra prometida y de conquistar gran parte de Canaán. Un hombre con estos intereses; jamás se colocaría del lado romano, antes se debería de mostrar con una actitud hostil ante la dominación imperial; pero Jesús no era ese tipo de líder… 

El parecía centrarse en mostrar lo que la religión oficial judía estaba haciendo mal… Y en anunciar el reino de Dios de una forma totalmente diferente a lo que hasta el momento se había escuchado.

¿Estas con los Judíos o con los Romanos?…

Esta era la pregunta que básicamente estaba sobre la mesa con la pregunta hecha a Jesús sobre el tributo al César. Jesús en ningún momento se había visto preocupado por la ocupación romana, y aunque sus paisanos sabían que era judío su falta de oposición a los romanos le hacía ver como un traidor a la patria, por el contrario; si manifestaba no estar de acuerdo con pagar el impuesto que todo ciudadano judío debía al imperio; estaría en abierta oposición y rebelión contra Roma.

Esto último era por cierto bastante conveniente para los adversarios de Jesús, ya que obligaria a los romanos a deshacerse de él. Como medida de precaución ante la posibilidad de la sublevación.

De modo que la pregunta sobre el tributo en resumen no era otra cosa que forzar a Jesús a asumir una posición radical. “No estás de acuerdo con los tributos” eres un nacionalista en busca de la oportunidad de levantarse contra quienes nos oprimen y dominan (ósea los romanos).

O, “estás de acuerdo con los tributos”; eres un traidor a la patria, uno más que solo está pendiente de su propio beneficio. Y de ver que saca de la triste situación de dominación de su propio pueblo, no muy diferente de la familia de herodes; ni de los recaudadores de impuestos de aquel momento.

Otro aspecto importante de resaltar era la perspectiva religiosa de ambos pueblos…

El Desencuentro Religioso

Las diferencias entre los romanos y judíos a nivel religioso eran cuando poco bastante desproporcionadas…

Los Judíos eran monoteístas adoradores de un único y verdadero Dios, quien era el epicentro de toda su cultura y vida religiosa. Había pues diferentes tipos de sacrificios y días de celebración todos relacionados con algo que el Dios “Jehová” había hecho en el pasado; hechos como el cruce del mar rojo. O el día en que el ángel de la muerte en egipto perdonó la vida de los primogénitos de los hebreos y no así con los egipcios eran motivo de festejo.

Sin embargo los romanos veían el universo religioso totalmente diferente… Eran politeístas, y adoraban a muchos dioses, según sus actividades humanas cotidianas lo requirieran. Había por tanto un dios de la fertilidad, uno de los navegantes, uno de la guerra…. Un dios para cada ocasión y una ocasión para cada dios… además había semidioses entre los cuales estaban “los emperadores” que según la cultura romana eran dignos de veneración y adoración, pues muchos de los mismos se auto proclamanban dioses.

Así que para el pueblo judío; la dominación romana representaba en cierto sentido el riesgo constante de aceptar sus culturas y costumbres. Según las cuales el “Cesar era dios” y debía ser venerado y adorado como tal.

Cada cosa en su Lugar…

Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo:

–¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo.

Ellos le presentaron un denario. Entonces les preguntó:

–¿De quién es esta imagen y la inscripción? Mateo 22:18-20

La moneda es la base de intercambio en la economía de un país. Y lo que Jesús con esta pregunta les está demostrando es que ellos “Ya habían sido dominados”; es decir, no estaban en una situación que les permitiese exigir o aspirar libertades más allá de las que gozaban, había asumido el sistema económico del imperio romano; lo cual nada tenía que ver con la adoración a su Dios.

El texto bíblico continúa diciendo:

Le dijeron: De César.

Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Mateo 22:21

Con esta respuesta Jesús deja bien claro que su reino no está basado en el tomar por la fuerza lo que no le pertenece; que si las monedas del tributo son del emperador, al emperador deben de pagarse los tributos.

Y a Dios (Jehová) es la adoración y culto de él como judío.

Jesús muestra que toda autoridad establecida de una u otra forma ha sido instituida por Dios; y que las circunstancias existentes, sean favorables o no. Por Dios han sido permitidas con un propósito… Las instituciones deben ser respetadas y los deberes civiles cumplidos; ya que no solamente ambas cosas han sido permitidas por Dios; sino que también Dios mismo (en la persona de Jesucristo) las respeto.

Al emperador pertenecen los tributos (impuestos) y la moneda pero a Dios pertenece la adoración y veneración total y plena.

Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

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